Mario Desbordes, diputado y presidente de RN: “El gobierno no entiende la cultura de coalición”

Pese a un balance positivo de las medidas impulsadas, el presidente de RN acusa un “cambio de criterio” del Ejecutivo en su relación con el bloque. “Este no puede ser solo el segundo gobierno de Sebastián Piñera, tiene que ser el primer gobierno de Chile Vamos”, dice.

Un contraste en su evaluación de los primeros tres meses del gobierno transmite el presidente de RN, Mario Desbordes. Por un lado, el diputado destaca las propuestas e iniciativas que ha impulsado La Moneda, pero, al mismo tiempo, cuestiona la actitud del Ejecutivo frente a Chile Vamos. “Yo traería a los Genaro Arriagada o a los Ernesto Ottone para que nos hagan una clase de cómo se construye una lógica de coalición desde los partidos y desde el gobierno”, dice.

¿Qué balance hace de estos primeros tres meses?

Hago un balance muy positivo. Los errores no forzados quizás, de repente, han impedido que se note todo lo que está haciendo este gobierno, que es mucho. En tres meses se han hecho grandes cosas como la ley antiterrorista, el consejo de política fiscal, que son reformas de fondo, como también cosas que pueden parecer menos contundentes pero que para la ciudadanía son muy importantes, como la ley de migración o la ley que rebaja los precios de los medicamentos y la gratuidad en la educación técnico-profesional. Este gobierno ha hecho mucho en estos tres meses y mi balance es muy positivo. Yo estoy orgulloso de nuestro gobierno y muy contento de lo que hemos logrado en apenas tres meses.

El senador Francisco Chahuán acusó una lenta instalación. ¿Cómo lo ve usted?

La instalación hasta el nivel de seremis ha estado bien, pero a nivel de jefes nacionales y jefaturas regionales de servicios, y de ahí hacia abajo, ha estado más lenta de lo que uno quisiera. Hay varios factores: el cambio de opinión, ahora que estamos nosotros en el gobierno, de la Contraloría y el Poder Judicial respecto de las personas que están a contrata, un criterio que no le impusieron a la presidenta Bachelet; luego, que los procesos de ADP no se pueden hacer todos en paralelo, y otras demoras que yo la verdad es que no entiendo. Efectivamente, es legítima la crítica de que ha habido un proceso lento, pero entiendo que el gobierno está haciendo su mejor esfuerzo.

¿Está satisfecho con el peso que debería tener RN en el gobierno, al ser el partido más grande?

Nunca hemos planteado que haya cuoteo. No es la idea nuestra. Creo que hay regiones donde ha habido problemas evidentes. Hay regiones donde la situación no ha funcionado, donde los intendentes, lamentablemente, se han puesto la camiseta de un partido específico. Y eso se lo hemos hecho ver al gobierno. Queremos que al gobierno le vaya bien, que funcione, que las cosas se hagan bien y que la gente note que llegó el nuevo gobierno, y eso no se ha notado, por un lado. Y en otros casos ha habido gestiones que no han andado bien. Pero, bueno, espero que esto se corrija. Ya pasamos el primer trimestre y hay que ir corriendo estas cosas.

¿Cree que se han cumplido los acuerdos de Cerro Castillo y de otras instancias que han tenido con el Presidente Piñera, respecto a mantener un diálogo directo e informarse mutuamente para tener una buena relación?

Uno de los acuerdos era no criticarnos por los medios, y eso creo que, en general, se ha cumplido. Hemos tenido una actitud como coalición muy distinta a la que hubo en el primer gobierno del Presidente Piñera. No sé si eso se valora bien desde el gobierno, pero hemos mantenido un tono y un trato con el gobierno siempre en el marco de lo que se acordó en Cerro Castillo. Se acordó también que iba a haber un proceso prelegislativo para que hubiera un poquito más de complicidad con los parlamentarios de Chile Vamos a la hora de legislar. Y eso no se ha cumplido. Nada. Cero. Entiendo que hay un cambio de criterio, por lo tanto, y que vamos a conversar una vez que los proyectos se ingresen. Eso tiene un riesgo: que una vez ingresado el proyecto va a ser público cuando parlamentarios de Chile Vamos no estemos de acuerdo si es que una parte de un proyecto no nos parece adecuada. Vamos a hacer todo lo posible para que se converse entre nosotros y con la mayor cantidad de diálogo posible, pero como se tomó la decisión en el gobierno de que ahora la conversación es ex post, bueno, lamentablemente eso hace más complejo el proceso.

¿Y eso lo han conversado con el gobierno?

Se lo hemos planteado en los comités políticos y se lo hemos planteado al Presidente. Pero hay una decisión distinta, y vamos a adaptarnos a ese nuevo escenario.

¿A qué atribuye que el gobierno esté actuando con ese criterio?

No lo sé. Es una decisión del gobierno, y tendremos que ajustarnos a eso. Yo no sé cuál es la razón.

¿Qué le parece la decisión del gobierno de aplicar recortes presupuestarios? Estos días, desde la oposición, particularmente el PS, han lanzado acusaciones…

El recorte es a todos los servicios públicos, un recorte fuerte. Quizás a lo mejor hubiera sido mejor que en vez de ajustarnos en cuatro años, ajustarnos en ocho. Este gobierno heredó una mala condición fiscal, pero no creo que estemos obligados como gobierno a solucionar todo el desbarajuste fiscal nosotros en cuatro años. Ahora, supimos de estos ajustes por los diarios. También nos hubiera gustado saber antes para poder conversarlo, porque hemos tenido que tratar de dar explicaciones o tratar de que la ciudadanía entienda por qué son los recortes, cómo afectan a programas determinados. Pero hasta ahora no podemos explicarlo porque no tenemos la información. Al revés: la Nueva Mayoría circula por el Congreso con extensos documentos donde tienen hasta el más mínimo detalle, y no hemos podido tener los datos necesarios para contrarrestar esta ofensiva comunicacional de la oposición. Lamentablemente, eso es un error que comete probablemente la Dirección de Presupuestos, que no tiene una lógica política.

Hay un diagnóstico más global que usted plantea. ¿Este problema que se está generando entre Chile Vamos y el gobierno es político o es algo comunicacional que se les puede atribuir a los equipos de los ministerios?

Hay varias cosas, y entiendo que se van a ir corrigiendo. Creo que la gente no ha logrado dimensionar, en estos tres meses, todo lo que este gobierno ha comenzado a hacer. Y me preocupa, porque podría suceder lo mismo que en el gobierno anterior: que nos acusen de no comunicar bien. No sé si la gente sabe que tenemos en trámite una ley antiterrorista; un proyecto para bajar el precio de los medicamentos; no sé si la gente tiene claro que estamos haciendo un esfuerzo por la gratuidad en la educación técnico-profesional. No sé si nos van a atribuir a nosotros todas esas cosas. Creo que por ahora la gente no tiene idea y no asocia todavía esos buenos proyectos a la gestión nuestra. Hay que hacer un esfuerzo comunicacional para que los huevos que pone este gobierno se los adjudiquen a quien los ha puesto. En paralelo, creo que al gobierno le falta cultura de coalición y no entiende la cultura de coalición. Tenemos que aprender las buenas cosas que tuvo la Concertación en su minuto. Con todo el respeto y el cariño por él, este no puede ser solo el segundo gobierno de Sebastián Piñera, este tiene que ser el primer gobierno de Chile Vamos. Esta coalición se construye desde los partidos, no es una coalición instrumental para ganar la elección. Es una coalición que busca proyectar una idea de futuro del país sólida, que viene desde nuestros ideales de centroderecha. Por lo tanto, tenemos que empezar a instalar en el gobierno -y eso les ha costado mucho a todos- que este es el primer gobierno de Chile Vamos, que Chile Vamos va más allá de la figura presidencial, que este no es solo un gobierno de centroderecha, sino que es el primer gobierno de Chile Vamos, y que la coalición se debe proyectar más allá de estos cuatro años. Esa es una cosa de suma importancia que no ha sido entendida desde el gobierno.

Usted dice que no puede ser solo el “segundo gobierno de Piñera”. ¿Ve a un Presidente personalista, como algunos lo calificaron en su primera administración?

No, no. No es una crítica al Presidente, pero el gobierno, en general, todavía no internaliza que somos un gobierno de coalición. Las coaliciones son muy útiles en las elecciones, y cuando uno asume el gobierno está la tentación de que la coalición pasa a ser entre un estorbo o un complemento al gobierno, en circunstancias que tenemos que tener la misma lógica. Y en eso yo traería a los Genaro Arriagada o a los Ernesto Ottone para que nos hagan una clase de cómo se construye una lógica de coalición desde los partidos y desde el gobierno, construyendo un cimiento común.

¿En qué otros hechos nota esta falta de cultura de coalición de parte del gobierno?

Mira, ya cuesta que las autoridades de gobierno nombren al Presidente en sus discursos. Eso ha sido muy difícil. No logran entender que no están ahí por obra y gracia del espíritu santo. Pero me parece que es importante que, además, empiecen a entender que los partidos no somos adversarios del gobierno… Se ganaron las elecciones municipales con nuestro esfuerzo. Nadie ayudó desde afuera. Y vamos a avanzar a un futuro gobierno en la medida en que seamos capaces de aumentar la solidez que tiene esta coalición, que está bien evaluada en todas las encuestas.

En el caso de la agenda valórica también se podría vislumbrar ese diagnóstico que usted tiene. El gobierno ingresó una indicación que varios en el sector califican como “ambigua” y que, en el fondo, se terminará resolviendo en el Congreso…

En esto estoy de acuerdo con el Presidente: en este caso y en el de identidad de género. Pese a que no son propuestas nuestras, hay que tomar una posición. Y lo que ha hecho el Presidente en ambos proyectos es tomar una posición razonable. Primero, centrar el énfasis en el niño, en qué es lo mejor para el niño y no en esa otra discusión, que pierde el foco, que es si el que adopta es homosexual o heterosexual. Lo importante es dónde está mejor el niño. Y eso es lo que ha enviado como proyecto el Presidente, y yo lo comparto.
En el caso de adopción el gobierno primero les pidió unidad, que no hubiera un quiebre frente a este tema en la coalición, pero presentan una propuesta que evidentemente iba a generar que surjan, al interior de Chile Vamos, indicaciones en direcciones contrapuestas, que es justamente lo que ya se ha estado anunciado por parte de los parlamentarios…
Y que son legítimas.

¿Pero no se puede resolver eso?

Nosotros como coalición también tenemos que profundizar la cultura de coalición y ser capaces de entender que las diferencias no solo son aceptables y tolerables, sino que, además, debemos promoverlas. Es bueno que haya diferencias, diversidad, posiciones distintas, en la medida en que se hagan con respeto, con altura y que se hagan comprendiendo que lo que plantea el otro es completamente legítimo. “No lo comparto, pero lo respeto”. Y que se note que lo respeto. Y ahí también nosotros, como Chile Vamos, hemos estado relativamente bien, pero creo que nos falta todavía dar con el tono adecuado.

En el caso de RN hay un ejemplo paradigmático…

Este partido está volviendo a sus orígenes: un partido diverso. Este partido lo construye gente que venía del Partido Liberal, del Partido Conservador, del Partido Radical, gente que eran nacionales populares… Renovación Nacional es un partido diverso en su origen, y estamos volviendo a eso. Y hay que respetar y promover esa diversidad. Yo creo que esa es la principal virtud de este partido: una diversidad dentro de un abanico de centroderecha. Lo que tenemos que ir viendo como bancada y con los dirigentes es cómo se trabaja para que estas diferencias se planteen en términos positivos.

¿Cómo ve el rol que ha jugado la oposición en estos primeros tres meses?

Tenemos a una oposición muy disgregada. Tenemos también, lamentablemente, un sector de la oposición que niega la sal y el agua al gobierno: el bacheletismo, por un lado, liderado por la exministra Narváez, que están tratando de torpedear todo lo que este gobierno hace; se niegan a sentarse a la mesa incluso para solucionar los temas de la infancia, y eso demuestra un ánimo belicoso permanente; y al mismo tiempo tenemos un Frente Amplio que se tira más hacia la izquierda, con una inconsecuencia supina, donde vemos a Boric criticando la dieta parlamentaria acá y, al mismo tiempo, defendiendo que el diputado y líder del Podemos de España se compre una mansión. Entonces, uno dice “bueno, dónde está la consecuencia aquí”. Pero lo que más me preocupa, a diferencia de lo que piensan otros en mi sector, es el desmoronamiento de la Democracia Cristiana. Y me preocupa mucho que haya perdido gravitación la socialdemocracia en Chile. El espacio que deja la socialdemocracia lo van tomando sectores extremos que no son, necesariamente, democráticos. Por lo tanto, me encantaría ver una DC fuerte, una socialdemocracia fuerte, y espero que esto lo lidere Heraldo Muñoz, porque necesitamos una oposición constructiva, una oposición democrática con la que se pueda dialogar en serio el Chile que queremos en los próximos 20 años.

Hay quienes creen que mientras la DC más se disgregue, mejor para el gobierno y para el sector de ustedes, porque pueden copar ese centro. Y así leyeron algunos la jugada de contratar a Jorge Burgos y Jorge Correa Sutil -ambos militantes DC- para defender al ministro de Salud, Emilio Santelices, ante la acusación constitucional…

He escuchado esa opinión. A mí no me gusta jugar a la destrucción de un partido que, con luces y sombras, ha contribuido al Chile que hoy tenemos. Valoro a Mariana Aylwin, y ojalá construya ella un partido y lidere la construcción de un referente que se integre a Chile Vamos. Yo la invitaría feliz. Pero eso no significa que al mismo tiempo esté buscando o queriendo que la DC termine destruida. No me gusta.

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