La conflictiva relación laboral que anticipó el cierre de Maersk en San Antonio

Fue el jueves pasado que se anunció el repentino cierre de la fábrica, la que contaba con 1.209 trabajadores y que elaboraba contenedores refrigerados. La empresa argumentó que el fin se debía a los cambios en la competitividad del mercado. Sin embargo, más tarde, Francis Mc Cawley, exgerente de la fábrica, apuntó a la relación con los sindicatos y los trabajadores como un elemento que habría aportado al término de operaciones de la firma danesa.

En efecto, según documentos recopilados por BioBioChile, existen 49 causas en los juzgados de letras de San Antonio en las que estuvo involucrada la compañía, siendo demandada directamente en 41 oportunidades, tanto por empleados despedidos como por los sindicatos de la empresa.

Las demandas dan cuenta de uno de los factores de conflicto entre la compañía y los trabajadores, por el ausentismo laboral y la presentación de licencias médicas, lo que también habría sido constatado por el Ministerio del Trabajo en 2017, según consignó Pulso.

Además, la huelga legal de 2017, que paralizó la empresa por 15 días, significó un hito que según Francis Mc Cawley habría acelerado el fin de las operaciones de Maersk en San Antonio.

Un conflicto en tribunales

En tan sólo tres años Maersk estuvo involucrada en casi medio centenar de causas laborales en los dos juzgados de letras de San Antonio. Los litigios dan cuenta de una deteriorada relación.

“Las primeras demandas que hubo en contra de la empresa por parte de los trabajadores fueron de la misma alta gerencia”, explica Alejandro Villatoro, presidente del Sindicato Número 2. “Al gerente de Recursos Humanos lo despidieron y demandó; el gerente de Calidad de la época lo despidieron y demandó; la gerenta de Remuneraciones la despidieron y demandó”, recuerda.

Desde 2015 hasta ahora aparecen 49 causas en el registro del Poder Judicial en los que participa Maersk. En sólo 4 aparece demandandoy en 45 es la compañía la demandada. Varias demandas son por despido injustificado y prestaciones. Por ejemplo, en 2016 Pablo Salomón presentó una acción legal contra la empresa por este motivo. De acuerdo a él, lo echaron sin previo aviso, pues la empresa argumentó que había faltado cuatro días hábiles consecutivos.

Salomón aseveró que él había presentado oportunamente una licencia, la cual no habría sido aceptada. En una conciliación la compañía pagó 700 mil pesos al exempleado, sin reconocer los hechos.

Según Pulso, la empresa presentaba un alto ausentismo laboral con abuso de licencias médicas, tras un análisis del Ministerio del Trabajo de mediados de 2017.

“De acuerdo a lo señalado por el equipo de recursos humanos, existe alto ausentismo y abuso de licencias médicas”, dice el informe.

En otros 23 casos hubo demandas de tutela laboral, es decir, los empleados o exempleados acusaron que la empresa vulneró sus derechos fundamentales.

“Estamos hablando del no pago de remuneraciones, maltrato sicológico, despidos masivos posterior a la negociación colectiva y te puedo seguir nombrando una infinidad de cosas del día a día”, afirma Alejandro Villatoro.

En tanto, la empresa presentó demandas para poder despedir a empleados que contaban con fuero tanto sindical como maternal.

Dos de las demandas presentadas por Maersk fueron para despedir a dos de sus empleadas, pues la empresa argumentaba que habían faltado de forma injustificada. Sin embargo, en ambos casos las mujeres tenían fuero maternal. Las partes acordaron poner término a la relación laboral pasado el fuero, con una indemnización para cada trabajadora.

La otra demanda fue en 2018 contra de 13 trabajadores, a los que la empresa acusó de atribuirse la representación de sindicatos interempresa, que en la práctica no habrían existido, con el fin de obtener el fuero y así no ser despedidos. No obstante, esta acción legal no se ha seguido tramitando.

El conflicto con los sindicatos

En cuanto a la relación con los dos principales sindicatos, existe registro de cuatro conflictos en los tribunales. En primer lugar, hubo una demanda de cada sindicato en 2016 por el no pago del tiempo en que los trabajadores se cambiaban de ropa para realizar sus labores —lo que se denomina jornada pasiva—.

“En razón de que nuestro empleador nos obliga a presentarnos en nuestro trabajo con a lo menos 20 minutos de anticipación a la hora en que formalmente inicia nuestra jornada (…) se hace necesario que usted declare cuál es la jornada de trabajo que nos rige de acuerdo a la normativa laboral y principios del derecho”, dice una de las demandas. En ambas causas las partes llegaron a un avenimiento.

Más tarde, uno de los sindicatos demandó por el no pago de un bono de producción, proceso en el que no habría una resolución.

“La mayor parte de los cuales (trabajadores del sindicato) han sido afectados por el no pago íntegro del beneficio colectivo denominado “bono de producción” o “incentivo de producción”, (…) beneficio que fue originalmente pactado en el convenio colectivo de fecha 8 de septiembre del 2015 celebrado entre nuestra organización sindical y la Empresa”, se lee en la demanda.

Existe una última causa relacionada, pero que no se inició en San Antonio, sino en Santiago. El caso lo impulsó el sindicato de trabajadores del depósito Contoposa, que solicitó que se declarara que cinco giros relacionados a la empresa —incluyendo Maersk S.A. y Maersk Container Industry San Antonio SpA— eran la misma compañía para así poder negociar colectivamente.

La única y gran huelga

Sin embargo, el hito principal en la relación entre los trabajadores y la empresa se produjo en 2017: en medio de la negociación colectiva legal entre los sindicatos y Maersk se produjo una huelga de 15 días que paralizó la fábrica.

Eran 40 puntos en el petitorio, pero de acuerdo a Alejandro Villatoro sólo tres eran los conflictivos: “El bono de producción, la indemnización por años de servicio y seguro dental de los trabajadores”.

El fracaso en las negociaciones escaló con el correr de los días, lo que incluso derivó en enfrentamientos con Carabineros en las inmediaciones de la fábrica.

“Una huelga es un acontecimiento que nadie quiere. Ahora si esta sucede en una empresa que está partiendo, con dificultades técnicas, perdiendo mucho dinero, sin alcanzar los niveles de calidad y producción necesarios para competir, con una situación de mercado desfavorable y otros problemas, es de una gran irresponsabilidad ir a huelga por incrementos y beneficios que la empresa no está en condiciones de solventar“, expresó el exgerente de la empresa, Francis Mc Cawley al portal Mundo Marítimo, quien también aseveró que esto pudo haber influido en acelerar el fin de la planta.

Villatoro difiere respecto a esa percepción, pues según él se le está intentando echar la culpa a los trabajadores: “Los números están en azul, tenía utilidades, la vialbilidad del negocio es real”.

El dirigente apunta al acuerdo que firmó la empresa en China para comprar la naviera Hamburg Süd como el responsable del cierre. En ese trato la compañía acordó que bajaría, en la ruta Lejano Oriente – Costa Este de Sudamérica, la capacidad combinada de ambas empresas para el envío de contenedores de un 50-45% a un 39-34%, de acuerdo a Portal Marítimo. La necesidad de reducir la producción habría significado, según Villatoro, el fin de la fábrica.

Baja capacitación y aporte del Estado

A todo lo anterior, el Ministerio del Trabajo habría constatado además un bajo compromiso laboral de los trabajadores por las barreras culturales e idiomáticas y una baja capacitación de parte de la empresa a los trabajadores, sólo con cursos del Sence.

Asimismo, serían cerca de 2 millones de dólares los que el Estado de Chile habría aportado en el proceso de instalación de Maersk, según dijo a BBCL el diputado por el Distrito 7, Marcelo Díaz.

“(Pedimos) que se precise cuánto dinero aportó el Estado de Chile para que se instalara Maersk acá con el compromiso de mantenerse por 25 años”, expresó Díaz, quien hizo esta solicitud en la Comisión de Trabajo de la Cámara.

Entre los puntos que han sido cuestionados está un acuerdo entre Corfo y Maersk, por el que la primera se habría comprometido a generar una red de proveedores de insumos, lo que finalmente no se habría concretado al nivel esperado por ambas partes.

Más allá de eso, Díaz cree que la empresa debería devolver el dinero, el que tendría que ser invertido en los trabajadores afectados por esta situación.

Actualmente, los trabajadores no descartan iniciar acciones legales por el cierre de la fábrica, pese a que la empresa aseguró que pagaría todas las indemnizaciones correspondientes.

BioBioChile se contactó con la firma danesa y Corfo para conocer sus versiones. La empresa quedó de responder más tarde, lo que no ha ocurrido, mientras que el organismo estatal declinó a referirse al tema.

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