Gerardo Varela en días difíciles: Viaje al “fondo” de su gestión

Encuesta Cadem reveló importante baja en la aprobación al gabinete, la que rebotó en el Presidente Piñera. Aunque en La Moneda preveían este escenario, analistas ven que, como consecuencia, la agenda en Educación puede perder presencia.

La palabra “ministros” apareció por primera vez como una de las más repetidas entre quienes desaprueban la gestión del gobierno, según la última encuesta semanal de Cadem. Un sondeo que no trae buenas noticias al Presidente Piñera ni al gabinete: mientras el primero cae 5 puntos, llegando al 49% de aprobación, el equipo ministerial aumenta en 20 puntos su desaprobación, elevándose al 55%.

En particular, el caso del ministro de Educación, Gerardo Varela, es el que más influyó -según el análisis de Cadem- en la caída en la evaluación al gobierno. Porque junto con la palabra “ministros” también se incluyó “educación” y, junto con ello, entre junio y julio el abogado subió 20 puntos en nivel de conocimiento, pasando del noveno al quinto lugar entre los ministros. ¿El problema? Su desaprobación también subió en una proporción casi idéntica: 19 puntos, del 55% en junio al 74% en julio.

La caída fue especialmente sensible en regiones. Ahí, el respaldo a Varela se achicó a más de la mitad, pasando de 45% a 22%. En grupos de edad, la mayor baja fue en los mayores de 55 años: el apoyo cayó 35 puntos, llegando a 25%. En cuanto a nivel socioeconómico, Varela perdió 27 puntos en el segmento bajo (quedando en 27%), y al mirar por identificación política, el desplome fue de 29 puntos entre los independientes, hasta 19%.

¿Y qué pasó entre quienes se declaran de derecha? Allí, el ministro de Educación tiene su mejor resultado entre todos los grupos medidos, pero de todas formas muestra la magnitud del remezón: pasa de 59% de aprobación a 41%, cifra que implica que en todos los segmentos tiene más rechazo que respaldo.

El sensible momento del ministro -que trajo aparejado la crítica de la oposición y algunos dirigentes de la derecha, como el senador Manuel José Ossandón- ya se conocía con antelación en el Ejecutivo. No sólo porque varias de sus autoridades recibieron la encuesta Cadem de hoy ayer domingo en la mañana, sino porque era un efecto “esperado” del mal evaluado episodio de la semana pasada. En La Moneda se planteaba hoy que efectivamente el efecto Varela había ocasionado esta baja porque tuvo un efecto social.

El rebote a Piñera

Piñera se refirió a las cifras luego de recorrer la población Santa Olga, en la VII región. “Agradezco sinceramente el apoyo que se refleja en las encuestas (….) estamos trabajando con lo mejor de nosotros mismos, con cuerpo y alma por mejorar la calidad de vida de los chilenos. En consecuencia, por supuesto que de repente ocurren palabras demás, poco afortunadas, pero nunca hay que perder de vista el fondo, y en materia de educación nuestro compromiso es dar educación de calidad a nuestros niños y jóvenes. Esa es la reforma más importante, trascendente y requerida por nuestros compatriotas, y esa reforma está pendiente”.

Sin embargo, volvió a repetir, que “como presidente yo hago una evaluación permanentemente y estimamos que para que Chile recupere su capacidad de crecer (…) necesitamos un buen equipo y esa es la primera tarea y responsabilidad de un presidente”.

Es que la baja en la evaluación del gabinete le rebotó a Piñera, quien también ve que su respaldo disminuye.

“La reacción de enojo del presidente tiene que con que por primera vez una salida de libreto del ministro tocó el nervio de una realidad del país, que tiene que ver con la mala calidad de la educación pública”, afirma Gonzalo Müller, de la UDD. “El presidente sale a prestar capital político al gabinete, y eso requiere liderazgo. Acá no hubo silencio de su parte, sino que asumió los costos conscientemente. Si hubiera estado más preocupado por su popularidad, le habría llamado la atención, aunque feliz no estaba”.

“La decisión de Piñera es no hacer un cambio de gabinete, en su diseño no está la opción de hacer uno antes de marzo de 2019, y en ese contexto desvió el foco al decir que fue un error comunicacional y no de fondo”, plantea Roberto Izikson, gerente de Asuntos Públicos de Cadem.

El problema, agrega, es que “deja expuesto al gobierno a futuros errores el ministro. Mantener a Varela tiene costos, y es que la agenda en educación va a perder presencia porque uno esperaría que sus apariciones disminuyan”. Quien fuera el director de Estudios de la la Segegob durante el primer gobierno de Piñera, alerta que “este no es el primer episodio, sino que es la guinda de la torta de que está cocinando hace seis semanas. Si la opinión pública no ve señales, es probable que la aprobación siga disminuyendo”.

¿Qué salva a Varela?

Desde Educación, en tanto, apuntan a que en el tema “de fondo” -parafraseando al Mandatario-, Varela está bien parado. No sólo porque su nominación correspondió a una idea del propio Piñera, lo que hace más difícil su salida, sino porque a nivel de gestión éste mantiene una nutrida actividad legislativa y administrativa.

Sobre todo, apuntan a tres proyectos principales, que se encuentran en trámite en el Senado: el sistema que reemplaza al Crédito con Aval de Estado (CAE), el que otorga gratuidad a los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales, y una ley miscelánea que aborda distintos aspectos que emanan de legislación anterior. Además, en Educación cuentan como un “poroto” para su gestión la idea de concretar la comisión “Todos al Aula”, que encabeza la exministra Mariana Aylwin. Además, apuntan que el próximo mes se conocerá el proyecto de ley que establece la universalidad de educación preescolar.

Por otro lado, afirman que su gestión al frente de la implementación de las leyes aprobadas durante el mandato de Michelle Bachelet también fue bien aprobada. Sobre todo en términos de la revisión de los reglamentos que ya habían sido dictados -cuestión que, en algunos casos, trajo una dura pelea ideológica con la oposición-, varios de los cuales ya fueron reingresados a la Contraloría para su toma de razón. Hoy, afirman en su cartera, no quedan más de dos o tres reglamentos pendientes.

En el Mineduc afirman que “la gestión política es importante, estamos preocupados de hacerlo mejor. Si uno saca la cáscara, se puede ver que hay un trabajo bien directo con los parlamentarios”. Y defienden el rol que tiene Varela: “El ministro aporta desde muchas miradas. Lo que han tratado de mostrar como defecto es también una virtud, que es una mirada fresca al debate sobre este tema, y en ese sentido es un gran aporte”. Por último, aseveran que “las malas frases te frenan un poco la gestión, pero no alteran nuestros ejes programáticos; acá no hay ninguna agenda oculta”.

Desde la cartera además afirman que no habrá cambios en la agenda pública de Varela, y que sus salidas a terreno están definidas “hace tiempo” pues “fueron un deseo de él, de acelerar lo más posible su conocimiento concreto de lo que ocurre en el sistema educacional chileno”.

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