Retail sigue perdiendo puestos de trabajo: Falabella y Cencosud reducen en más de 5 mil trabajadores sus dotaciones durante 2026

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La reducción de puestos de trabajo continúa marcando al sector retail. Durante el primer semestre de 2026, Falabella y Cencosud disminuyeron conjuntamente sus dotaciones en más de 5 mil trabajadores en los distintos países donde mantienen operaciones, profundizando una tendencia que se viene observando desde hace varios años.

Las cifras adquieren especial relevancia para las y los trabajadores en momentos en que las grandes compañías del comercio avanzan en procesos de reorganización, digitalización y automatización, mientras buscan estructuras más eficientes y con menores costos.

El fenómeno abre una discusión que va más allá de los resultados de cada empresa: cómo se están distribuyendo los costos y beneficios de la transformación tecnológica del retail y qué lugar ocupan las y los trabajadores en ese proceso.

Menos trabajadores en dos gigantes del retail

Falabella redujo su dotación en 3.182 personas entre diciembre de 2025 y junio de este año, pasando de 79.848 a 76.666 trabajadores en los mercados donde opera. En Chile, la disminución alcanzó a 955 personas.

Más allá de las variaciones estacionales propias del comercio, las cifras muestran una tendencia sostenida. En 2021, Falabella contaba con 98.430 trabajadores, más de 21 mil por sobre su dotación actual.

En Chile, la disminución también ha sido significativa: la compañía pasó de 50.972 trabajadores en 2021 a 38.696 en junio de 2026.

Cencosud, en tanto, redujo su dotación en 2.072 personas durante el primer semestre. Si se compara con junio de 2025, el grupo tiene cerca de 5 mil trabajadores menos y acumula tres años consecutivos disminuyendo su personal.

Automatización y digitalización transforman el trabajo

La reducción de las dotaciones se produce en medio de una profunda transformación del comercio. El avance del comercio electrónico, las cajas de autoservicio, la automatización de procesos, el análisis de datos y la incorporación de inteligencia artificial están modificando tareas y funciones tradicionalmente realizadas por personas.

A ello se suman una menor dinámica del consumo, reorganizaciones empresariales y una creciente presión por disminuir costos y aumentar la productividad.

Las propias compañías han destacado esta búsqueda de eficiencia. Falabella ha señalado que trabaja para simplificar procesos y avanzar hacia estructuras “más ágiles”, mientras Cencosud ha enfatizado la incorporación de tecnología y datos para construir una organización “más ágil, simple e integrada”.

No es posible atribuir exclusivamente a la automatización las reducciones de personal, pues en las cifras también inciden factores como cierres, ventas de operaciones y reorganizaciones. Sin embargo, la tendencia obliga a observar con atención las consecuencias laborales de la transformación tecnológica del sector.

¿Quién paga el costo de una empresa “más eficiente”?

Desde una perspectiva sindical, la discusión no puede limitarse a cuánto mejoran los resultados financieros o cuánto disminuyen los costos de las compañías.

Si la incorporación de tecnología permite producir, vender o administrar con menos trabajadores, también corresponde discutir qué ocurre con quienes pierden sus empleos y con las condiciones laborales de quienes permanecen.

Una reducción de dotaciones puede traducirse además en mayores cargas de trabajo, intensificación de funciones y presión sobre los trabajadores que continúan desempeñándose en las empresas.

La modernización no puede convertirse simplemente en una fórmula donde las ganancias de productividad quedan en las compañías mientras los costos de la transformación recaen sobre las y los trabajadores.

La disminución sostenida de trabajadores en grandes empresas del retail adquiere todavía mayor importancia en el actual escenario laboral chileno, marcado por un desempleo de 9,4% y más de 2,5 millones de personas trabajando en la informalidad.

El comercio ha sido históricamente uno de los sectores relevantes en la generación de empleo. Por ello, la reducción sostenida de las dotaciones de algunas de sus principales compañías constituye una señal que debe ser observada más allá de las decisiones particulares de cada empresa.

La discusión sobre el futuro del retail no puede centrarse únicamente en automatización, productividad y reducción de costos. También debe abordar qué empleos sobrevivirán a esta transformación, qué nuevos puestos se crearán, bajo qué condiciones se trabajará y qué mecanismos existirán para proteger a quienes puedan verse desplazados.

La tecnología puede transformar el trabajo, pero esa transformación debe construirse con las y los trabajadores, garantizando participación sindical, reconversión, estabilidad y una distribución justa de los beneficios que genera el aumento de la productividad.