Al menos unas 30 organizaciones civiles han adherido al paro nacional de este jueves convocado por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y que ha reunido a más de 20.000 personas en la Alameda, la principal avenida de Santiago de Chile. La manifestación, cuya consigna ha sido Ni un peso menos para la educación, se ha desarrollado horas después de que el presidente, José Antonio Kast, anunciara su Presupuesto 2027. Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile, se refirió a los 17,3 billones de pesos destinados para educación. “Son cifras insuficientes y, yo diría, engañosas; ahí ni siquiera se recupera la pérdida de poder adquisitivo de un año”, manifestó Aguilar a El País.
Esta masiva convocatoria y los posteriores incidentes generaron la rápida reacción del mandatario, quien desde Tocopilla validó que los estudiantes “están levantando la voz por defender sus derechos”, pero condenó la violencia: “Esperamos que entiendan que en el Presupuesto hemos hecho todo por mantener los derechos sociales y que el tema de las pensiones, de la gratuidad, está cubierto. Pero cuando uno se manifiesta también tiene que respetar al que piensa distinto”, enfatizó Kast.
La manifestación reporta al menos 31 detenidos e inició a la altura del metro Baquedano, frente a la plaza del mismo nombre, ícono del estallido social de octubre de 2019.
La noche del miércoles, el presidente Kast habló en cadena nacional desde el Palacio Presidencial de Cerro Castillo, ubicado en Viña del Mar, donde anunció el ingreso al Congreso Nacional del proyecto de Ley de Presupuestos 2027, que contempla una inversión de 17,3 billones de pesos en educación, una cifra menor comparada con los 17,4 billones que la cartera recibió en 2026 (unos 17,89 mil millones de dólares ). El mandatario mencionó, además, un incremento de 2,9% en los recursos para la carrera docente, que beneficiaría a más de 215.000 profesores. Sobre esto, Aguilar comentó que las palabras de Kast no se condicen con la realidad: “Hoy nos anunciaron despidos, recortes; los SLEP (Servicios Locales de Educación Pública) están haciendo anuncios de constreñir duramente el presupuesto. Queremos ver dónde estaría esa supuesta mejoría en educación”, manifestó.
Pasadas las 10:30 de la mañana, estudiantes secundarios, universitarios y sindicatos de diversas instituciones educativas —desde la etapa preescolar, como la Fundación Integra y la Junta Nacional de Jardines Infantiles, hasta la superior, con las federaciones de profesores de las principales universidades del país— tocaban silbatos y desplegaban carteles exigiendo más recursos para la educación pública.
Laura Mlynarz, vocera de la Confech y presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), se dirigió al contingente: “Este Gobierno criminaliza el movimiento estudiantil y nosotros somos las personas que estamos más preocupadas por poder avanzar hacia un Chile equitativo, por un desarrollo justo, digno y solidario”, expresó en su discurso, donde no faltaron las críticas a la ministra de Educación, María Paz Arzola. “La ministra no nos quiere escuchar, la ministra no se quiere reunir con nosotros y la precariedad de la educación pública solamente sigue aumentando”, manifestó Mlynarz.
Sus palabras iniciaron la caminata, autorizada por la Delegación Regional Metropolitana, que tenía contemplado avanzar por la Alameda hacia el poniente hasta el sector de Los Héroes. Sin embargo, a escasos metros del punto de partida se iniciaron los primeros incidentes con las fuerzas de orden público de Carabineros de Chile. Bombas lacrimógenas comenzaron a llegar desde Avenida Portugal, calle perpendicular a la principal avenida, siendo resistidas por un grupo de jóvenes encapuchados y cubiertos con pañuelos.
En el frontis de la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), miembros de las coaliciones políticas universitarias de derecha, Movimiento Gremial, y centroderecha, Solidaridad, esperaban al contingente con lienzos en oposición a la protesta convocada por la Confech: “No queremos un Chile paralizado, queremos un Chile que prospere”, se leía en sus carteles. Tras un intercambio de gritos y lanzamiento de objetos en contra de los miembros de la UC, la violencia escaló y comenzaron los golpes. En sus redes sociales, el coordinador político de Solidaridad, Benjamín Barrios, subió registros del incidente y criticó a sus agresores: “Rechazamos con fuerza la paralización de la Confech. Nos manifestamos pacíficamente por nuestras ideas. La respuesta: nos gritaron, golpearon y lanzaron vidrio”, escribe en X.
A los hechos reaccionó el propio presidente Kast, quien desde Tocopilla advirtió que “hoy día se produjo una situación muy compleja entre jóvenes que pensaban distinto, y eso no puede volver a ocurrir. Pueden haber 10.000 personas en una manifestación, y si hay 100 que piensan distinto, bueno, yo paso de largo (…). Tenemos que combatir la violencia en manifestaciones que deben ser pacíficas”, sentenció.
A las palabras del mandatario se sumó el subsecretario del Interior, Máximo Pavez en una publicación de X: “La posibilidad de manifestarse libremente en Chile no da derecho a agredir ni a violentar a quien piensa distinto. Los cobardes ataques físicos a estudiantes de la UC (que incluyó a estudiantes mujeres) que estaban manifestando una posición distinta a la de los encapuchados son absolutamente inaceptables”, declaró.
Más tarde, la vocera de la Confech calificó como inaceptable el enfrentamiento entre estudiantes y aclaró que la directiva fue a visitar a los afectados. “Esperamos que se puedan encontrar un mejor estado y que no vuelvan a ocurrir estas situaciones aisladas en una movilización tan masiva y tan pacífica como la que fue hoy día”, concluyó Mlynarz.
A la evaluación de la jornada se sumó también Sofía Venegas, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (FEPUCV), quien defendió el respaldo de su plantel a las movilizaciones: “Se nos cuestiona bastante la participación por ser una universidad privada, pero la verdad es que más del 60% de nuestros estudiantes tienen beneficios estatales o estudian con gratuidad. No podemos quedarnos con los brazos cruzados ni ser insensibles; hay que ser empáticos y seguir luchando por nuestros compañeros y por los que vienen después”.
Fuente El País
