La depresión golpea con el doble de fuerza a los chilenos sin empleo

Diferentes frentes de la salud mental de los chilenos se han deteriorado de manera simultánea en el último año, un fenómeno que no se registraba desde la pandemia. Los síntomas moderados o severos de depresión, por ejemplo, llegan a 16,2%, la mayor tasa desde mayo de 2022, según la duodécima ronda del Termómetro de la Salud Mental. Y cuando el desempleo registra su peor nivel en más de cinco años (9,6%), el indicador se ceba entre quienes están en dicha situación. Los síntomas de depresión afectan al 36,7% de los desocupados, más del doble que los que tienen empleo (14,1%). El temor a quedar cesante -uno de los estresores consultados- ya afecta a uno de cada cuatro chilenos.

El estudio, presentado este lunes por la Asociación Chilena de Seguridad (Achs) y el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, revela que un 18,5% de los encuestados presenta sospecha o presencia de problemas de salud mental, la cifra más alta en los últimos cuatro años. Pero además de la depresión, el deterioro del bienestar de los chilenos queda en evidencia en varios de los indicadores. Los síntomas moderados o severos de ansiedad alcanzan el 17,9%, 2,9 puntos más que el año pasado; el insomnio moderado o severo subió de 8,6% a 14,3%; y la soledad percibida alcanzó 21,9%. Estos dos últimos aspectos se encuentran en su nivel más alto desde 2021, en plena crisis sanitaria por el Covid, cuando las medidas de encierro estaban vigentes. Otra arista preocupante es cómo ha retrocedido el apoyo social alto -la percepción de que cuenta con otros-, que cayó 20 puntos en casi dos años, hasta el 36,1%. El único aspecto que no aumenta es el consumo de riesgo de alcohol, que bajó 3,8 puntos, hasta el 6,3%.

Antonia Errázuriz, directora de Comunidad, Bienestar y Salud Mental de la UC, califica el deterioro ampliado en los distintos indicadores como “un cambio consistente y transversal en el bienestar psicológico de la población”. “Salvo en el consumo de alcohol, las tres métricas que medimos van al alza (depresión, ansiedad y problemas de salud mental como insomnio y soledad). Ese es un patrón que antes iba a la baja y ahora se ve al alza en hombres y mujeres y de los diferentes grupos etarios. No es que un segmento esté modificando el indicador”, explica. La brecha de género, eso sí, sigue siendo una “constante preocupante”: la depresión afecta a 20,5% de las mujeres y a 11,6% de los hombres, aunque en ellos el alza anual fue mayor, de 5,6 puntos, frente a uno en ellas.

Respecto al golpe en la salud mental en las personas sin trabajo, Errázuriz señala que, junto a los endeudados, siempre son los más vulnerables. “Una persona desempleada está buscando trabajo y no lo encuentra, es un escenario frustrante per se. Debe lidiar con el rechazo y se le suma un estresor que cuando tenía trabajo no estaba. Ademas, ve limitado su acceso a la salud”, apunto. Entre los aspectos que sí le llamaron la atención de la muestra, destaca el 28,5% de los menores de 30 años que dicen sentirse solos. “Es un grupo al que hay que atender. Los jóvenes deberían estar en su etapa de mayor socialización, pero son un grupo con falta de vínculos. Cuando uno revisa los resultados por edad, la gente con mayores niveles de síntomas depresivos y ansiosos son ellos”, apunta.

El estudio vincula la depresión con las dificultades financieras. Entre quienes viven en hogares con una situación de deuda altamente complicada, un 43,1% presenta síntomas moderados o severos, más del doble que los que tienen una deuda medianamente complicada y cinco veces más que los que no registran deudas o son manejables (8,5%). También es más frecuente entre quienes sienten soledad (40,3% frente a 9,5%) y tienen bajo apoyo social (43,5% frente a 10,7% con apoyo alto). David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la UC, planteó que “ya es posible apreciar una vinculación importante entre problemas económicos de las personas y falta de empleo con peores indicadores de salud mental”, un “aspecto que deberá ser explorado a partir de estos datos”.

Entre los estresores, la seguridad sigue a la cabeza, con el crimen organizado y el narcotráfico en 58,1% y el temor a ser víctima de la delincuencia en 55%, que bajaron 3,4 y 7,5 puntos, respectivamente. Los mayores aumentos se concentran en el futuro, donde el cambio climático escaló 14,3 puntos, hasta un 53,8%, y los cambios sociopolíticos del país 9,1, hasta el 52,5%. La medición incorporó esta vez el acceso y el costo de la salud. Un 49,4% respondió sentirse estresado por la posibilidad de necesitar un tratamiento o medicamentos y no poder pagarlos, y 49,2% por el riesgo de enfermarse y no recibir la atención adecuada. Por primera vez el estudio también midió el efecto de la automatización o la inteligencia artificial, que estresa en un alto grado (23,3%) por su posible impacto en la estabilidad laboral propia o de alguien del hogar. Entre los ocupados, la satisfacción con el puesto de trabajo cayó cinco puntos, hasta 72,5%, la cifra más baja desde 2022. Los menos satisfechos son loe menores de 30 (64,2%), y los que más, quienes tienen entre 60 y 69 años (90,2%).

Fuente: El País