Desempleo ilustrado: cuando la educación superior ya no garantiza el derecho al trabajo

Las últimas cifras del mercado laboral revelan una señal preocupante: el llamado desempleo ilustrado —personas con educación superior completa que se encuentran desocupadas— registró su tercera alza consecutiva, alcanzando un 7,5% en el trimestre septiembre–noviembre de 2025, según el Observatorio de Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP). Se trata del segundo nivel más alto para ese período desde 2010.

Este fenómeno no es marginal. En los últimos 15 años, la composición de la fuerza laboral chilena cambió de manera profunda: mientras en 2010 solo un 21,9% contaba con educación superior completa, en 2025 esa proporción llegó al 41,6%. Hoy, el deterioro del empleo profesional tiene un impacto directo y significativo en el conjunto del mercado laboral.

Educación sin empleo: una fractura del modelo laboral

Desde una perspectiva de derechos, el aumento del desempleo entre personas altamente calificadas cuestiona una promesa instalada durante décadas: que el acceso a la educación superior garantizaba inserción laboral, estabilidad y movilidad social. Los datos muestran lo contrario: tener un título ya no asegura empleo ni condiciones acordes a la calificación, lo que expone fallas estructurales del modelo productivo y del sistema de empleo.

El informe advierte que este segmento experimentó un alza anual de 0,6 puntos porcentuales, pasando de 6,9% a 7,5%, consolidando una tendencia sostenida al alza. Esta precarización no responde solo a ciclos económicos, sino a una desconexión persistente entre formación, estructura productiva y políticas de empleo.

Jóvenes profesionales: la cara más dura del desempleo ilustrado

La situación es especialmente crítica entre menores de 30 años, donde la tasa de desempleo llegó a 14,4%, con un aumento de 2,6 puntos porcentuales en un año. Se trata de jóvenes altamente escolarizados que enfrentan barreras de acceso al empleo formal, muchas veces forzados al subempleo, la informalidad o la dependencia económica familiar.

Este escenario debilita trayectorias laborales tempranas, posterga proyectos de vida y profundiza la desigualdad intergeneracional, afectando el derecho al trabajo en condiciones dignas desde el inicio de la vida laboral.

Brechas territoriales y sectoriales

El desempleo ilustrado presenta además fuertes diferencias regionales. La Región del Biobío registra la tasa más alta (9,2%), seguida por Valparaíso y la Región Metropolitana, mientras que algunas regiones muestran leves descensos. A nivel formativo, tanto titulados universitarios como técnicos superiores presentan aumentos, con especial impacto en áreas como humanidades, servicios personales, artes, bienestar y producción.

Mirada CETRA

Desde CETRA, estas cifras confirman que el desempleo ilustrado no es un problema individual, sino una expresión de un mercado laboral incapaz de garantizar el derecho al trabajo decente incluso a quienes han cumplido con la promesa educativa del sistema. La respuesta no puede limitarse a ajustes marginales: se requiere una estrategia integral de empleo.   para las nuevas generaciones.