Chile envejece: las proyecciones demográficas del INE abren un debate urgente sobre derechos sociales y laborales

Las nuevas proyecciones de población dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirman el envejecimiento acelerado de la población. De acuerdo con el INE, en 2070 el 42,6% de las personas tendrá 65 años o más, mientras que los menores de 14 años representarán solo el 7,2%. Si se amplía el rango, las personas mayores de 60 años serán el 50,7% de la población, es decir, una de cada dos personas en Chile. Este cambio demográfico redefine las bases sobre las que se han construido históricamente las políticas públicas, el empleo y la seguridad social.

Fecundidad en mínimos históricos y quiebre del recambio generacional

La reducción poblacional se explica principalmente por la caída persistente de la tasa global de fecundidad, que para 2026 se proyecta en 0,92 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2,1). El INE estima que esta tasa tocará un mínimo de 0,81 entre 2035 y 2037, recuperándose solo parcialmente hacia 1,20 en 2070, aún insuficiente para revertir la tendencia.

Este fenómeno tendrá un efecto inmediato: desde 2028, los fallecimientos superarán por primera vez a los nacimientos. Mientras en 2026 se proyectan 135.527 nacimientos y 130.125 defunciones, para 2050 las muertes duplicarían a los nacimientos (212.254 frente a 109.205). En 2070, la brecha será aún más profunda, con 261.191 fallecimientos y solo 68.610 nacimientos.

Desde una perspectiva de derechos, esta situación obliga a preguntarse por qué tener hijos se ha vuelto una decisión cada vez más inviable para amplios sectores de la población. La precarización laboral, la falta de corresponsabilidad social en los cuidados, la ausencia de un sistema universal de sala cuna y las dificultades de acceso a vivienda y seguridad económica aparecen como factores estructurales que inciden directamente en estas cifras.

Envejecimiento, trabajo y protección social: una agenda impostergable

Se trata de un escenario inquietante. Una población más envejecida y en disminución plantea desafíos profundos para el sistema previsional, la salud pública, el cuidado de largo plazo y el mercado laboral.

Enfrentar el envejecimiento y la disminución de la población exige políticas públicas centradas en la dignidad humana, el fortalecimiento de la seguridad social, la corresponsabilidad en los cuidados y un modelo de desarrollo que ponga la vida —y no solo el crecimiento económico— en el centro.

Fuente: La Tercera