Opinión: La señal ideológica tras el retiro del proyecto de Negociación Colectiva Multinivel

La decisión del Presidente de la República, José Antonio Kast, de retirar de tramitación legislativa el proyecto de ley sobre Negociación Colectiva Multinivel constituye una muy mala noticia para el mundo del trabajo, especialmente para las trabajadoras, los trabajadores y sus organizaciones sindicales.

Se trata de una iniciativa que ya había sido aprobada en general por la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputadas y Diputados, y que tenía como objetivo generar un marco de equilibrio en las relaciones laborales entre empleadores y trabajadores, además de abordar de manera sistemática desafíos centrales como la productividad, la innovación tecnológica y el desarrollo, en el seno mismo de la relación entre estos actores.

Sin duda, esta decisión representa una señal ideológica más del gobierno. Y es de máxima gravedad, porque la acción desconoce el importante acervo de diálogo social construido en torno a esta materia con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), gremios de pymes y especialistas del mundo laboral. Y, también, niega el análisis de experiencia comparada que permitió sustentar y presentar este proyecto de ley.

Detrás prevalece una concepción equivocada de lo que debiese primar en las relaciones entre trabajadores y empleadores, que es el entendimiento y el dialogo para la mantención de la paz social y reducir la conflictividad sociolaboral.

Junto con lo anterior, las opiniones explícitas del Gobierno respecto a modificar la ley de 40 horas, y de cambiar el rol de la Dirección del Trabajo configuran un escenario de máxima alarma, ya que retrotraen los avances logrados para superar la lógica del Plan Laboral de la dictadura que, entre otras cosas, quitó poder real de negociación a las organizaciones sindicales.

Lo ocurrido nos hace mirar con atención procesos recientes en la región. En Argentina, por ejemplo, las reformas impulsadas durante el gobierno de Javier Milei también debilitan la protección laboral y desplaza el equilibrio de las relaciones laborales en favor del empleador. Ese parece ser ahora el camino para Chile.

Por lo anterior, es necesario hacer un llamado a la ciudadanía, a las trabajadoras y trabajadores, a sus organizaciones sindicales y también a las y los parlamentarios a mantenerse alertas frente a estos recientes anuncios del gobierno los cuales constituyen una señal política de restauración ultraconservadora de negación al valor del diálogo social y del equilibrio en las relaciones laborales que necesita nuestra sociedad.

Fuente: Cooperativa