El escenario político y económico que enfrentará Chile después del 16 de diciembre estará directamente determinado por la elección presidencial. Y los programas de los candidatos no difieren solo en énfasis, sino en el modelo de desarrollo que proponen. Desde CETRA analizamos estas diferencias, especialmente por su impacto en los derechos laborales, el rol del Estado y la protección social, elementos centrales para una democracia sólida y un país más justo.
Jannet Jara: fortalecimiento del Estado social y trabajo decente
La candidata del oficialismo y la centroizquierda, Jannet Jara, plantea un enfoque explícito de derechos, centrado en la expansión de la protección social y el fortalecimiento del Estado como garante del bienestar.
Entre sus medidas para los primeros 100 días destacan:
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Ingreso Vital: avance hacia un piso salarial de $750.000 mediante diálogo tripartito entre sindicatos, empresas y gobierno.
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Rebaja del 20% en las cuentas de la luz, a través de mecanismos de compra especial de energía.
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Modernización de permisos sectoriales, sin flexibilizar estándares ambientales ni comunitarios.
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Creación de una Agencia Nacional de Empleo, orientada a articular reconversión laboral y programas de capacitación.
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Prioridad legislativa a Sala Cuna para Chile y Equidad Salarial, iniciativas clave para las mujeres trabajadoras y la corresponsabilidad.
La propuesta de Jara se articula desde el fortalecimiento del Estado social, la redistribución, la negociación colectiva y la garantía de derechos laborales.
José Antonio Kast: desregulación y reducción del Estado
El candidato del Partido Republicano presenta un modelo orientado principalmente a la reducción del tamaño del Estado y a la liberalización económica.
Sus principales medidas incluyen:
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Rebaja del impuesto de primera categoría de 27% a 23%, con reducciones adicionales hasta 20% en ciertos sectores.
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Eliminación de impuestos a ganancias de capital, disminuyendo la carga tributaria a altos ingresos.
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Ajuste fiscal de US$ 6.000 millones en 18 meses, con foco en austeridad y recorte de gasto público.
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Aceleración de permisos de inversión mediante cambios reglamentarios y desregulación ambiental.
Este enfoque prioriza la inversión privada y la reducción de regulaciones, asumiendo que el crecimiento económico provendrá principalmente del sector empresarial.
Por qué no da lo mismo quién gane
La disputa entre ambos programas expresa dos visiones antagónicas respecto al valor del trabajo, el rol del Estado y el modelo de país:
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El programa de Jara fortalece el Estado social, la seguridad laboral y la capacidad pública para proteger derechos y regular sectores estratégicos.
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El programa de Kast reduce el margen de acción estatal, debilita la capacidad regulatoria y limita las herramientas para sostener políticas públicas universales.
Lo que está en debate no es solo un conjunto de medidas económicas, sino el proyecto de sociedad que Chile adoptará en los próximos años: uno basado en la ampliación de derechos y la cohesión social, o uno que apuesta por la austeridad fiscal y un rol más acotado del Estado.
