Abstención alcanza récord histórico: Solo un tercio del electorado votó

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Nuevamente ganó la abstención. Por tercera elección consecutiva, la gran mayoría de los habilitados para votar prefirió restarse de las urnas.

En esta oportunidad se batieron los récords anteriores: la votación alcanzó un 34 por ciento, convirtiéndose en las elecciones menos votadas de la historia. De un padrón de 14,1 millones, las estimaciones señalan que apenas votarían en torno a 4, 8 millones. Comunas como Puente Alto, Maipú y Ñuñoa fueron de las menos votadas.

Ya en mayo de 2015 un estudio publicado por el medio Infobae revelaba que Chile era el país que presentaba mayor abstención electoral en el mundo.

El análisis se realizó a partir de datos obtenidos a través del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), y se consideró solamente a naciones con al menos un millón de habitantes y una democracia realmente funcional.

Con las cifras conocidas este domingo ese análisis se confirmaría. Según la cientista política Marcela Ríos “desde el retorno de la democracia disminuyó en más de un millón y medio los votos entre la elección del 2008 y 2012, cuando entra en vigencia el voto voluntario. Entonces, hay temas que tienen que ver con coyunturas. Claramente el voto voluntario no ayudó a parar la disminución y más bien lo que hizo fue facilitar que gente que estaba votando, pero que tenía un descontento con la política, se alejara también de las urnas”.

Con los resultados conocidos queda en evidencia que la masiva campaña impulsada por todos los sectores políticos del país, no dio resultado. Así, durante la jornada volvió a instalarse la discusión sobre el regreso al voto voluntario. Sin embargo, la analista de la Universidad de Chile Claudia Hess asegura que regresar a él “no resuelve la crisis de legitimidad, porque sus causas son mucho más profundas”.

El llamado a la reflexión

Con los datos en mano fue imposible obviar la alta cifra de ausencia electoral. Al igual que en elecciones pasadas, políticos de todos los colores “reconocieron los errores” y prometieron rectificar el camino para recuperar las confianzas ciudadanas.

La Presidenta reconoció que las personas estás distanciadas de la clase política, por eso la abstención es un “claro ejemplo de descontento”.

Para Marcela Ríos “hace mucho tiempo que en Chile se viene produciendo un déficit de representación y mientras menos personas votan, esa brecha sólo a aumenta”.

La cientista política aseguró que “eso no es sólo un tema formal, es más bien un déficit de nuestro sistema democrático que venimos arrastrando hace largo rato y que es necesario abordar de una manera más integral. Ahí tienen los partidos un rol central, porque en la medida que no convoquen a las personas, no vuelvan a establecer una relación con los votantes y con la sociedad, no vamos a poder resolver los temas de representatividad”.

Para el profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile Alejandro Oliveres “en este tipo de cosas los responsables son sistémicos, o sea, son tanto los partidos políticos, como lo son las autoridades y el sistema en su conjunto por no canalizar oportunamente algunas cosas o por hacer una mala lectura de las soluciones, por ejemplo, el voto voluntario no ayuda mucho a fomentar la participación de la gente y lo que hace es que se mantengan las mismas autoridades y, por lo tanto, las posibilidades de cambio en el sistema y su conjunto es muy baja”.

En tanto, el académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades y analista político Ernesto Águila declaró que “si no surgen alternativas que hagan volver a ese electorado, yo creo que va a ser muy difícil pensar en cambios profundos. O sea, esta baja votación favorece también la mantención del status quo”.

¿A quién favorece la abstención?

Alejandro Olivares es claro en su diagnóstico: “En general lo que hace la baja participación es favorecer a las estructuras que están en el ejercicio del poder, porque el gobierno o los gobiernos locales tienen que seguir administrándose, tienen que seguir desarrollándose, por lo tanto, aunque participen dos personas esos gobiernos van a ejercer igual. Entonces, quien termina ganando con esto no es la abstención o el malestar, sino que son las personas que están en el ejercicio del poder”.

En tanto, Ernesto Águila sostiene que “un sistema con una alta abstención es un sistema que tiene menos legitimidad para tomar decisiones y, por lo tanto, las decisiones pueden tomarse al margen de los ciudadanos, yo creo que ahí hay un tema en donde hay que tener cuidado porque cuando la política desaparece, en realidad las decisiones igual se toman, pero se toman desde la facticidad del poder que desde la política”.

El desastre de la Nueva Mayoría

Si bien solo un tercio del padrón electoral participó del proceso, analistas de todos los sectores reconocen que el gran perdedor de la jornada fue la Nueva Mayoría que, por primera vez, perdió en el total de votos válidamente emitidos.

Ricardo Lagos fue el primero en admitir la derrota. El ex presidente desde el comando de la derrotada Carolina Tohá dijo que “todos habían sido castigados por la abstención”. Sin embargo, aseguró que “no se puede desconocer lo que las urnas han dicho, primero por la elevada abstención y segundo por la forma en la que esas personas que concurrieron a votar se expresaron”.

Desde La Moneda la Presidenta Michelle Bachelet acompañada por ministros y subsecretarios dijo que “La Nueva Mayoría ha bajado su nivel de apoyo en varias comunas y eso tiene explicaciones. El mensaje de advertencia no es un llamado al desaliento sino a hacer mejor las cosas”.

El factor independiente

Dos días antes de la elección municipal, el diario británico The Guardian publicaba un artículo titulado “Jóvenes independientes lideran una silenciosa revolución contra la política tradicional”, dos días después Jorge Sharp se alzaba como el victorioso nuevo alcalde de Valparaíso.

La carta del Movimiento Autonomista derrotó a Leopoldo Méndez y a Jorge Castro que aspiraba a la reelección. En su discurso aseguró que el desafío no es solo Valparaíso, sino representar “a todos a quienes no le llegó la alegría”, así emplazó a la clase política tradicional, asegurando que los indignados están recuperando Valparaíso y el país.

Además de él, Gonzalo Montoya en Macul desplazó al histórico Sergio Puyol en lo que fue una nueva derrota para la Nueva Mayoría.

El vicepresidente del Partido Humanista, Tomás Hirsch declaró: “Nos alegramos de estos significativos triunfos de las listas alternativas al duopolio, las que apoyamos desde el humanismo”.

“El triunfo de Jorge Sharp en Valparaíso y Gonzalo Montoya en Macul, es una muestra en los tiempos que vienen”.

“Una izquierda que irrumpe para golpear profundamente al duopolio, es sin duda una señal”, dijo el analista Max Colodro.

En tanto, el diputado Pepe Auth interpretó el resultado como un llamado de atención que puede marcar el destino de las parlamentarias.

La caída del PRO

El movimiento que lidera Marco Enríquez Ominami fue uno de los grandes perdedores de la jornada. A nivel político, el PRO perdió con sus dos principales cartas municipales: Patricia Morales en Santiago y Marisela Santibáñez en San Bernardo.

Se esperaba que Morales se constituyera como una fuerza dentro de la comuna, sin embargo, su participación alcanzó un escaso 4,01 por ciento de votos, en tanto la actriz que no pudo quedarse con un cupo para el congreso en las pasadas elecciones, tampoco pudo derrotar a la actual alcaldesa Nora Cuevas

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