La última encuesta CEP dejó una señal incómoda para La Moneda y particularmente para el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. La principal bandera económica del Gobierno —reducir el gasto público para “ordenar” las finanzas fiscales— no solo está lejos de generar consenso, sino que enfrenta más rechazo que apoyo entre los chilenos.
Según la medición, un 41% de los encuestados se declara en desacuerdo con la estrategia de reducir el gasto público para mejorar la situación de las finanzas del Estado. Solo un 34% respalda esa política, mientras un 21% se mantiene en una posición intermedia.
El dato es políticamente relevante porque apunta directamente al núcleo del programa económico de José Antonio Kast. Desde el inicio de su mandato, el Ejecutivo ha insistido en que el país heredó una situación fiscal compleja y que el ajuste del gasto es indispensable para recuperar la disciplina presupuestaria. Sin embargo, la CEP sugiere que la ciudadanía no está comprando esa receta.
La distancia entre el discurso oficial y las prioridades ciudadanas queda aún más expuesta en otra de las preguntas del estudio. Frente al alza de los combustibles, un 49% cree que el Gobierno debería realizar mayores esfuerzos para contener los precios, incluso si ello deteriora la situación de las finanzas públicas. Apenas un 17% considera que el estado de las cuentas fiscales impide hacer mayores esfuerzos.
La señal es clara: cuando los chilenos deben elegir entre proteger el equilibrio fiscal o aliviar el costo de la vida, optan por lo segundo.
El problema para el Gobierno es que esta percepción no parece responder únicamente a la coyuntura económica. La encuesta también muestra que existe una resistencia de fondo a las ideas de menor intervención estatal. Consultados sobre la afirmación “este país estaría mejor mientras menos participe el Estado en la economía”, un 48% se manifestó en desacuerdo, el doble de quienes estuvieron de acuerdo con esa idea (24%).
La fotografía contradice una de las premisas históricas del ideario económico de la derecha chilena. Lejos de demandar un Estado más pequeño, una parte importante de la ciudadanía parece seguir esperando que el sector público juegue un rol activo en la protección económica de las familias.
La CEP también entrega otra advertencia para la clase política. En medio de una creciente polarización, un 66% de los encuestados afirma preferir líderes que privilegien los acuerdos, aunque deban ceder posiciones, mientras solo un 28% opta por dirigentes que mantengan sus posturas aun cuando ello impida alcanzar entendimientos.
En conjunto, los resultados dibujan una paradoja para el oficialismo. El Gobierno llegó al poder prometiendo responsabilidad fiscal, reducción del gasto y una administración más austera del Estado. Sin embargo, la ciudadanía parece respaldar cada vez menos los costos concretos de ese camino.
Fuente: El Mostrador
