RD el factótum del Frente Amplio que tironea a Guillier a la izquierda

Es la colectividad más fortalecida del Frente Amplio tras el pasado 19N. Con una amplia bancada parlamentaria e influencia en espacios relevantes, se ha vuelto clave para definir la postura del FA ante la segunda vuelta, pero más aún para continuar con la vía propia del frenteamplismo, como “oposición a quien gobierne”, postura basada en una agenda programática que intenta superar el ciclo neoliberal o, al menos, dar soluciones fuera del patrón transicional de los últimos 20 años. Una agenda marcada por el fin al CAE, a las AFP y el término del actual sistema mixto de salud, propuestas que intentarán ser respondidas por el guillierismo este lunes, aunque todo parece indicar que seguirán en el camino de “la medida de lo posible”.

 

Hace una semana Revolución Democrática presentó su bancada de ocho diputados, más un senador, Juan Ignacio Latorre, por la Región de Valparaíso. Se dieron cita en el Café Punto C, ubicado a menos de una cuadra de La Moneda, “la misma poca distancia por la que quedamos fuera de la segunda vuelta”, bromeaban los flamantes nuevos representantes del partido de Giorgio Jackson, los que rebosantes de alegría posaban para los reporteros gráficos, hasta dando saltos de felicidad.

En cinco años de trabajo, tras su fundación en 2012, se constituyeron como el principal partido del nuevo conglomerado, el Frente Amplio (FA). Un poder que al interior del FA saludan con “agrado y mucho respeto”, pero al que ven con distancia, pues “saben que es difícil hablar mal de ellos en esta época”, reconoce un diputado frenteamplista electo. Y es que los más de 340 mil votos para diputados obtenidos en las recientes elecciones y la bancada de nueve parlamentarios, lo dejan en “más que un buen pie” para constituirse como el partido más robusto, “la fuerza que guiará –de forma colaborativa– el futuro del Frente Amplio”, reconocen desde RD.

El origen estuvo marcado por una serie de criticadas cercanías familiares, pero “más que nada políticas”, con el oficialismo, y la apuesta de una construcción de camino propio, aunque en colaboración durante los inicios del Gobierno de la Nueva Mayoría. Cabe recordar que una serie de importantes dirigentes RD formaron parte de la estructura gubernamental, espacios que fueron abandonados ante la “ineficiencia y falta de compromisos del actual Gobierno con las reformas”, un punto de inflexión que marcó la consolidación de la apuesta de construir una nueva alternativa junto al resto de las fuerzas que hoy componen el Frente Amplio.

 

¿Factótum del Frente Amplio?

Para la mayoría de las fuerzas del FA, el poder y el rol que tenía RD era un punto a observar con detención, “ellos eran fuertes desde un inicio”, reconocen desde el conglomerado. Es por ello que la discusión respecto a poner todas las fuerzas militantes en función de su legalización nacional, a principios de este año, para que se constituyera en la herramienta partidaria que le diera viabilidad a la campaña presidencial, fue –por decir lo menos– “compleja”, reconocen desde la Mesa Nacional del FA. “Era darle cuerda a una de las fuerzas más moderadas”, agregan.

Robustecimiento que habría sido clave a la hora de observar sus resultados electorales, también fruto del trabajo partidario, del despliegue parlamentario del diputado Giorgio Jackson y del protagonismo de RD en la dirección del comando presidencial, en manos de Sebastián Depolo, reconocen desde el partido verde petróleo. Esto, “sumado a una excelente ingeniería electoral” y buena negociación en la mesa, habrían dado origen a la denominada “marca o sello RD”, relevante al momento de observar los doblajes electorales, como en el distrito 10, en donde los tres parlamentarios de su subpacto fueron electos, y en el D12. Además, esta marca habría sido uno de los factores en la elección de la militante de Izquierda Libertaria, Gael Yeomans (D13), junto con Gonzalo Winter, militante de Movimiento Autonomista, ya que ambos fueron por el pacto de RD.

Un sello RD que los llevó a arrasar en el “soviet o bastión del Frente Amplio”, nombre otorgado a la interna del frenteamplismo para denominar al sector de Valparaíso y la Quinta Costa del territorio.

Lo anterior, pese a que se hablaba de que este sería un espacio direccionado por Movimiento Autonomista, tras la elección del alcalde Jorge Sharp, en los comicios de 2016, “RD realmente arrasó, barrió con la votación”, reconocen desde el territorio. Es más, sacó electo al único senador del conglomerado, Juan Ignacio Latorre, quien hasta ha bromeado con que llegó a la papeleta por ser un reconocido académico de la región, pero además “porque era el único que cumplía con la edad para ser candidato”. Por otra parte, Jorge Brito (RD) logró superar al resto de los candidatos frenteamplistas y resultó electo diputado, junto a la ex presidenta de la Fech, Camila Rojas (IA), dejando fuera al postulante del sharpismo, Jorge Rauld.

Poder que hoy, en medio de la discusión respecto a segunda vuelta y la consolidación del frenteamplismo como una oposición al próximo Gobierno, ya sea liderado por Sebastián Piñera o por Alejandro Guillier, parece ser clave. No solo porque serán los últimos en definir su posición, en una consulta “un militante, un voto” este lunes y martes, sino porque, además, tienen capacidad de veto en la Mesa Nacional del FA, por la alta representación parlamentaria, aunque desde RD el mismo diputado Jackson ha asegurado que se someterán a la decisión colaborativa que se tomará, a partir del 29 de este mes, entre todas las fuerzas del FA, incluyendo a Beatriz Sánchez.

Según el diputado electo Miguel Crispi, RD tendrá un trabajo colaborativo, siendo un claro “articulador dentro del Frente Amplio, pero también hacia afuera. Hoy RD tiene una bancada de ocho parlamentarios y un senador, eso nos da la responsabilidad de articular, de ser bisagra para seguir alcanzando nuestros objetivos”. Bisagra que además estaría mediada por el equilibrio de fuerzas al interior de la bancada, conformada por dos diputados “pantalones largos” –es sector más “centrado de RD–, Miguel Crispi y Pablo Vidal; dos terceristas, Maite Orsini y Giorgio Jackson; y dos territorialistas, Renato Garín y Catalina Pérez.Otro foco que se observa con cuidado es el rol “bisagra” que tendrá su bancada parlamentaria en el Congreso, con el mundo de la Nueva Mayoría y los sectores progresistas. Lucas Cifuentes, vocero del FA y militante de Izquierda Libertaria, recalca que en RD “siempre han sido muy generosos, muy respetuosos y partícipes de los procesos en el Frente Amplio”, pero reconoce que “cuando la bancada empiece a operar, a legislar, ellos van a ser una bancada propia con ocho diputados electos y un senador, por lo tanto, van a tener un poder relativo bastante importante, pero confiamos en que van a actuar como Frente Amplio más que como partido”.

El poder de la agenda frenteamplista

Más allá de la discusión respecto al apoyo a Alejandro Guillier y a la Nueva Mayoría en segunda vuelta, uno de los principales focos que se han determinado al interior del frenteamplismo es la capacidad de constituirse como una fuerza constitutiva de gobierno en los próximos cuatro años.

Es por esta razón que la determinación de ser “oposición” al siguiente Gobierno, sin importar quién esté en el poder, ha sido definida como la principal estrategia para asegurar la viabilidad del proyecto político.

Es sobre la base de este punto que la definición de agenda pública, “más allá de haber sido derrotados, porque no pasamos a segunda vuelta”, se ha transformado en el principal objetivo y forma de situarse en el panorama político, reconocen al interior del FA. Manejo que se ha constituido en un verdadero dolor de cabeza para la estrategia de la Nueva Mayoría, que intenta encantar a los votantes del Frente Amplio.

La premisa de que tras las elecciones “se inicia una nueva fase en la historia política del país” y que con esta “se acabó la transición”, para dar vida a un nuevo ciclo político, marcado por los cambios hacia una etapa posneoliberal, se ha tomado el discurso público del FA. Sus principales líderes, el alcalde Sharp, junto a los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, así lo han dejado en claro. Hasta el diputado electo de RD, Renato Garín, lo reconoció en el programa “El Informante”, de TVN. A juicio de Garín, “nosotros (FA) respondemos mejor la pregunta del siglo XXI, y se da la mejor salida programática a las problemáticas de la fatiga del modelo productivo, el cambio climático y los derechos sociales (…). Nosotros jugamos una versión de nueva socialdemocracia, con sus tintes al centro y sus tintes a la izquierda”.

Cabe recordar que el Frente Amplio fue fundado en cinco principios. Creen en la construcción de una sociedad basada en el respeto al medioambiente y en donde los derechos se comprenden como la base de una democracia plena, además de la superación del neoliberalismo, la constitución de una fuerza distinta al duopolio, independiente del poder empresarial, y la toma de decisiones basadas en la democracia participativa. Son estos principios los que deberían marcar una agenda programática a nivel parlamentario, pero también a nivel mediático. “Una maniobra que no podemos desaprovechar, es tener la sartén por el mango”, reconoce un alto dirigente del FA. Es tanto el poder de dicha agenda, que hasta el mismo Sebastián Piñera debió matizar su discurso respecto a la gratuidad y se comprometió a no rebajar el alcance de la misma y a ampliarla para los CFT e IP.

Estos principios han dado origen a una agenda programática diversa, en la que cada organización del FA ha puesto distintos focos. Es en este punto cuando la fuerza política y electoral de Revolución Democrática toma relevancia, al menos para la Nueva Mayoría, ya que desde el comando de Alejandro Guillier observaron con cuidado los puntos programáticos que levantará RD, anunciados el pasado lunes. Estos están centrados en la creación de un “seguro social de salud, el No+AFP y la rebaja a la dieta de los parlamentarios. Siempre vamos a estar orientados a alcanzar estos objetivos. RD ha demostrado que es posible ser un partido político y tener sintonía con la ciudadanía, pero depende de cómo hagan las cosas”, recalcó Miguel Crispi.

Estos puntos, sumados a la derogación de la Ley de Pesca, la condonación del CAE, una nueva Constitución, acompañada de una Asamblea Constituyente, el fin a la puerta giratoria entre Estado y empresas y el fortalecimiento del derecho a la vivienda, son las principales apuestas programáticas. Es más, están dentro de las condiciones exigidas por Izquierda Autónoma para entregarle su apoyo directo a Guillier, y de las propuestas prioritarias del Partido Liberal, desde donde esperan el pronunciamiento del candidato de la Nueva Mayoría, a pesar de que dejaron en libertad de acción a su militancia.

En su mayoría, propuestas que no habían sido la centralidad durante la primera etapa de la campaña de Guillier, y que este lunes buscarían ser acogidas –en su respectiva medida–  por el candidato.

Además de la serie de cambios en el comando oficialista, en donde ingresaron figuras como Camila Vallejo y la ex rectora Roxana Pey, y salió de la primera línea el ex ministro Sergio Bitar –el rostro político del CAE– , se espera que Alejandro Guillier deje en claro cuánto es lo que la Nueva Mayoría puede ceder ante el manejo de la agenda que tiene el Frente Amplio.

Fuentes de la NM plantean que la condonación del CAE es un tema zanjado, “por algo llegó la Confech a hablar con nosotros”, lo mismo ocurre con la nueva Constitución, punto que podría ser saldado hasta en el último periodo del actual Gobierno de Michelle Bachelet. Uno de los puntos que también estaría zanjado, al menos en el eslogan, sería el fin del sistema de pensiones hoy existente, aunque el actual presidente del comando de Guillier, el senador electo Álvaro Elizalde (PS), aseveró en el programa ‘Estado Nacional’ que el candidato avanzará en un “sistema distinto al de las AFP”, pero que no será implementado durante su posible futuro Gobierno.

Cambios “en la medida de lo posible” que son vistos con desconfianza desde todos los movimientos del FA, incluyendo a RD. Desde la Mesa Política aseguran que la pelota está en la cancha de la Nueva Mayoría y que los cambios profundos en materia social son la principal demanda que quedó establecida tras las elecciones, punto de presión para el comando de Guillier, en una semana clave, marcada por la negativa al apoyo tácito a su candidatura en la mayoría de los territorios del Frente Amplio y al interior de sus organizaciones políticas.

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