El test privado de La Moneda a los ministros del gabinete

Cuando aún no se cumplen dos meses de gobierno, algunos secretarios de Estado ya están siendo objeto de cuestionamientos desde el propio oficialismo. En el Ejecutivo ya activaron mecanismos para evitar contratiempos de los ministros, con revisión de pautas semanales y, en los casos más extremos, diarias. Todo bajo un mandato claro: no salirse del libreto.

 

El miércoles 18 de abril, el ministro de Educación, Gerardo Varela, llegó a La Moneda pasadas las 15 horas y subió de inmediato al segundo piso, al despacho presidencial. Dicen que estuvo solo unos instantes. Pero en Palacio aseguran que el reproche del Mandatario a su secretario de Estado fue en duros términos. Ese día, el abogado se convirtió en el primero de los ministros en recibir un reto personal y directo del Presidente Sebastián Piñera.

Quienes conocieron el episodio sostienen que no hubo espacio para que se debatiera ni para que Varela intentara explicar sus dichos del día anterior en Radio Universo, cuando, en la antesala de la primera marcha estudiantil, planteó su posición personal respecto del lucro en educación superior. “No pondría penas de cárcel para la gente que gana plata (…). Tenemos la legítima aspiración de ganar más plata de la que gastamos. ¿Es eso lucro?”, dijo en esa ocasión. Menos posibilidades tuvo de aclarar la polémica que había generado al decir que no estaba de acuerdo con la distribución de preservativos en los colegios para combatir el aumento de contagios de VIH en Chile, pese a afirmar que les había comprado hasta de a tres condones a sus hijos, “porque eran unos campeones”.

Piñera no solo le enrostró a su ministro que debía ceñirse al libreto que se le dio a su cartera y no salirse de ahí. También, aseguran en La Moneda, le reiteró que en política las bromas no sirven, por lo que debía cuidar sus palabras.

-Lo que opines del lucro te lo guardas para ti, habría sido una de las frases pronunciadas por el Jefe de Estado, reiterándole la urgencia de ponerse “el traje de ministro y sacarse el de civil”.

No era la primera vez que Varela recibía un mensaje similar desde La Moneda, por varios canales y en diferentes oportunidades desde que asumió en la cartera de Educación, aseguran fuentes del Ejecutivo, se le había advertido que se abstuviera de hacer comentarios personales para defender su posición ideológica en vez de la del gobierno. El mismo mensaje se les había transmitido con anterioridad a todos los miembros del gabinete, no una, varias veces. Pero, admiten en Palacio, el titular de Educación ha sido al que más le ha costado hacer el cambio de switch para acomodarse a los límites de su nuevo rol.

Tal vez por eso, en esta ocasión, el reproche no quedó reducido al ámbito privado. Ese mismo miércoles 18, en la reunión de coordinación semanal que tiene el Presidente con el área de comunicaciones del gobierno, a la que asisten representantes del Ministerio Secretaría General de Gobierno, asesores del segundo piso y de la Secom, Piñera se quejó en duros términos de los errores cometidos por Varela y ordenó realizar a partir de ese momento un monitoreo diario sobre la agenda pública del titular de Educación para evitar nuevas polémicas.

En La Moneda aseguran que Varela es consciente de los errores que ha cometido y que desde el reproche no ha puesto objeciones a la intervención de Palacio en sus pautas.

Lo de Varela, sin embargo, está lejos de ser un hecho aislado. Cuando el nuevo gobierno aún no llega a los 50 días, son varios los ministros que han enfrentado críticas por su desempeño desde el propio oficialismo. Además de Varela, los ministros de Salud, Emilio Santelices; de la Presidencia, Gonzalo Blumel; de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, y hasta el ministro del Interior, Andrés Chadwick, han enfrentado reparos desde Chile Vamos.

Contener y apurar

La primera semana de abril, en medio de la polémica a raíz de los cambios impulsados por el Ministerio de Salud al protocolo que regula la objeción de conciencia en la ley de aborto en tres causales, lo que se hizo sin la venia del Mandatario, la jefa de gabinete del Presidente Piñera, Magdalena Díaz, convocó a La Moneda a una reunión de coordinación a todos los jefes de gabinete y de comunicaciones de los 23 ministerios.

Por el alto número de personas que fueron convocadas, La Moneda decidió finalmente hacer dos encuentros de trabajo. En ambas citas, Díaz reiteró a todas las carteras sectoriales la obligación de enviar cada viernes una minuta con copia a la Presidencia y a la Secom con el detalle de todas las pautas y actividades públicas previstas para la semana siguiente, a fin de poder coordinar de mejor forma las bajadas comunicacionales.

“Están aquí presentes todos los jefes de gabinete, menos uno… Ustedes saben quién y por qué”, aseguran en La Moneda que les dijo Díaz a los representantes de los ministros en tono de advertencia. El único ausente era el cirujano dentista Mario Villalobos, quien había sido desvinculado el 5 de abril del cargo de jefe de gabinete del ministro de Salud, Emilio Santelices.

Villalobos había quedado precisamente a cargo de discutir con diversos actores los cambios al protocolo, cuyo objetivo central era evitar que cientos de mujeres quedaran sin atención ginecológica en centros populares ligados principalmente a la red UC-Corpus Christi, la que tras haberse declarado objetora de conciencia quedaba, de acuerdo con el reglamento anterior, imposibilitada de recibir financiamiento estatal.

Villalobos, aseguran las fuentes, no representó a La Moneda los cambios que se estaban realizando al reglamento. El tema solo lo discutieron de manera general el ministro Santelices con el jefe de asesores de Piñera, Cristián Larroulet. Ninguno de los dos advirtió los alcances y repercusiones políticas que tendría el hecho y que llevaron a la oposición a presentar una interpelación en contra del ministro de Salud, la que quedó fijada para el próximo miércoles 2.

A raíz de lo ocurrido, Santelices debió concurrir personalmente a dar explicaciones al Presidente Piñera.

Pese a ello, en La Moneda aseveran que no hay una mirada crítica al desempeño del titular de Salud, quien ha recibido a la fecha dos sesiones de coaching desde el gobierno para ayudarlo a preparar adecuadamente su defensa frente a la interpelación. La ultima de estas sesiones de asesoría fue el miércoles 25 en La Moneda.

A casi dos meses de la instalación, el nuevo gobierno no ha hecho una evaluación particular de cada uno de los ministros del gabinete. Lo que sí hace, en forma periódica, son informes globales de la marcha de cada cartera, en la que se consignan encuestas y análisis de la Secom.

Con la llegada de Piñera, el gobierno reforzó a la Secom, que dirige el sicólogo Jorge Selume, devolviendo a esta repartición las divisiones de encuestas y estudios, los que en el gobierno de Bachelet habían quedado en el segundo piso.

Con esos insumos, La Moneda ha establecido dos grupos de ministros: los que deben ser “contenidos” y a los que se debe “apurar”. Hasta ahora, la Segegob ha realizado bilaterales en materia de comunicaciones con los ministerios de Educación, Salud, Segpres, Interior y Medio Ambiente.

Desahogo en el comité político

Faltaba poco para que finalizara el último comité político en el Palacio de La Moneda, que reunió este lunes 23 a los ministros del área política con los presidentes de partidos de Chile Vamos y los jefes de bancada oficialistas, cuando el ministro del Interior, Andrés Chadwick, como es habitual en estas reuniones, dio la palabra a los que quisieran manifestarse.

Fueron varios los que hablaron. La más dura, sin duda, fue la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, quien cuestionó a la subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Recabarren, por haber solicitado públicamente a la UDI que sancionara al diputado gremialista Ignacio Urrutia, esto luego de que el parlamentario calificara de “terroristas con aguinaldo” a las víctimas de prisión política y torturas durante la dictadura.

“Es el colmo que una subsecretaria le diga por la prensa a un partido cómo sancionar a uno de sus parlamentarios”, reclamó la senadora.

Pero ese fue solo el inicio. Desde los partidos reclamaron al gobierno que la polémica por Urrutia tal vez podría haberse evitado si hubiera existido una adecuada coordinación entre La Moneda y las bancadas parlamentarias de Chile Vamos, las que no fueron informadas a tiempo de la decisión del gobierno de retirar el proyecto de Bachelet que buscaba dar una compensación económica a las víctimas de tortura.

La timonel gremialista se quejó formalmente de la “falta de talento” y “capacidad” política del ministro de la Presidencia, Gonzalo Blumel, a quien responsabilizó de la descoordinación. Blumel, aseguraron desde los partidos, solo les comunicó media hora antes de proceder al retiro del proyecto y cuando este ya había sido votado en sala, en medio de la polémica generada por los dichos de Urrutia.

No era la primera vez que Van Rysselberghe cuestionaba el desempeño de Blumel. En la UDI señalan que con anterioridad la senadora le había transmitido personalmente a Chadwick la molestia del gremialismo con el jefe de la Segpres por no “hacer esfuerzos para generar confianzas” y una supuesta incapacidad para prever conflictos.

En La Moneda hay cierta preocupación por el encono de la UDI hacia Blumel y el trato que le dan en el Congreso los parlamentarios gremialistas al ministro. De hecho, el comité político del gobierno ha tomado ciertos resguardos para blindar a Blumel y empoderarlo como el articulador del Ejecutivo con los parlamentarios. Entre las medidas adoptadas, por ejemplo, está la decisión de que los ministros Chadwick y Cecilia Pérez bajen al mínimo sus visitas al Parlamento, para evitar que las bancadas busquen hablar directamente con ellos y no por intermedio de Blumel.

En el comité político del lunes 23, sin embargo, a los cuestionamientos de la “Coca” contra Blumel se sumaron los representantes de RN e, incluso, de Evópoli, donde milita el jefe de la Segpres. Eso sí, el timonel de Renovación Nacional, diputado Mario Desbordes -días antes- ya había extendido las críticas por el traspié al ministro de Justicia, Hernán Larraín, a quien acusó de actuar de manera desprolija en la tramitación de este proyecto.

Blumel, señalan en Chile Vamos y en La Moneda, se disculpó ese día por lo sucedido y reconoció que no se había sociabilizado a tiempo y con todos los parlamentarios de la coalición la postura del gobierno frente al proyecto de compensación para las víctimas de torturas.

Las disculpas del titular de la Segpres no bajaron la tensión. Ese mismo lunes, solo unas horas después, durante la reunión de coordinación legislativa en La Moneda, el jefe de bancada de diputados de RN, Leopoldo Pérez, insistió en las críticas al desempeño de algunos ministros.

A nombre de los parlamentarios de su partido, Pérez transmitió a La Moneda la necesidad de que los ministros cuiden el lenguaje que van a utilizar, pues una vez que están investidos como secretarios de Estado no pueden emitir ciertos comentarios. Si bien -quienes participaron de ese encuentro- aseguran que Pérez nunca mencionó a Varela, nadie duda que la sugerencia del parlamentario iba directamente hacia el titular de Educación.

En RN, comentan en la colectividad, el titular de Educación no solamente ha sido cuestionado por sus erróneas declaraciones, sino que también alegan desconocer cuáles son las prioridades y los pasos legislativos de la cartera, apuntando especialmente en la demora que ha tenido la secretaría de Estado al momento de presentar el proyecto que reemplazará al Crédito con Aval del Estado (CAE).

Miembros de la colectividad de Antonio Varas señalan que se trata de un mensaje que está siendo trabajado, punto por punto y detalladamente, desde la campaña presidencial, por lo que varios han cuestionado la demora en su presentación. “¿Por qué no lo han ingresado si estaba tan claro?”, se le ha manifestado a la ministra de la Segegob, Cecilia Pérez, y al mismo Blumel.

Desde el gobierno aseguran que el proyecto que modificará al CAE está dentro de las medidas que serán ingresadas al Congreso en los próximos 30 días por el Ejecutivo.

Las quejas formales de RN ante el comité político de La Moneda no se han limitado a eso. Los reparos más fuertes desde la tienda de Antonio Varas apuntan fundamentalmente al ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, a quien reprochan tener agenda propia y no escuchar a RN.

Las relaciones entre Moreno y RN se han deteriorado a tal punto que la directiva partidaria que encabeza el diputado Desbordes decidió no aceptar la solicitud que les hizo Moreno hace algún tiempo, para ser invitado a exponer en una reunión de la comisión política del partido.

La autonomía con que juega el ministro de Desarrollo Social también está generando más de un ruido en La Moneda, aseguran fuentes del gobierno.

Fue el propio Presidente Piñera quien ordenó a inicios de esta semana reducir de 11 a seis el número de ministros que viajarían con Moreno a La Araucanía para ver en terreno el plan multisectorial con el que el gobierno pretende abordar la situación de pobreza y violencia en la zona.

Pese a que el gobierno ha dado prioridad a este tema, en La Moneda no fue bien evaluado que la nómina de ministros que irían a La Araucanía la elaborara Moreno sin consultar siquiera al resto del gabinete. Muchos de los involucrados se enteraron por la prensa de que estaban considerados en esta agenda.

En el gobierno aseguran que Moreno ya había dado algunas señales de autonomía que habían molestado a Piñera. A comienzos de la segunda semana de abril, Moreno llamó directamente a la Cancillería para pedir que lo incluyeran en la delegación que acompañaría al Mandatario a Perú para asistir a la Cumbre de las Américas.

El hecho causó molestia en la directiva de RN, la que presentó una queja formal ante el jefe del comité político de La Moneda.

Pese a ello, aseguran en el oficialismo, Moreno habría solicitado nuevamente a la Cancillería el ser incluido en la comitiva que acompañaría a Piñera en las visitas oficiales a Argentina y Brasil. Lo que esta vez no fue aceptado. A la delegación sí se sumó al ministro Blumel.

En RN aseveran que les preocupa que el protagonismo de Moreno, quien fue canciller en el primer gobierno de Piñera, pueda afectar al ministro Roberto Ampuero, quien, además, ya enfrenta críticas a su gestión por la demora en el nombramiento de embajadores políticos.

La actual administración ha superado el tiempo que se tomaron los gobiernos de Bachelet 1 y 2 y el anterior de Piñera en la designación de los embajadores en la región. Hasta ahora, ha ratificado a 23 embajadores de carrera y envió los agreements a Brasil, Italia y Argentina.

El flanco presidencial

Fue precisamente el nombre elegido para representar al gobierno en Argentina el que abriría el flanco más complejo para el gobierno.

La decisión de Piñera de nombrar a su hermano Pablo como embajador en Buenos Aires se convirtió en un bumerán político que terminó golpeando directamente al Presidente y, de paso, abrió dudas sobre la capacidad del gabinete para advertir a tiempo el riesgo de conflictos.

“Fue innecesario”, reclamaron en privado los presidentes de la UDI y RN, y desde Evópoli aseguraban que era un “error político”, cuando la polémica por “nepotismo” ya estaba desatada. Para entonces, los parlamentarios Leonardo Soto (PS) y Daniel Núñez (PC) ya habían anunciado que presentarían un oficio para que el contralor Jorge Bermúdez se pronunciara sobre la legalidad y constitucionalidad del nombramiento. La acción legal fue concretada el miércoles 25, horas antes de que el Presidente iniciara su primera visita oficial a Argentina.

En privado, desde Chile Vamos se quejan de que el gobierno ha sido poco prolijo a la hora de enfrentar este tema desde que el jueves 19 se filtrara en el diario Clarín de Buenos Aires el nombramiento de “Polo” Piñera, solo instantes después de que el Presidente Mauricio Macri diera el beneplácito al nuevo embajador.

Cercanos a la familia del Presidente aseguran que Piñera habló con su hermano Pablo la idea de que se fuera a Argentina una semana antes del anuncio.

En el intertanto, señalan en La Moneda, el Presidente anunció su decisión al comité político y al canciller Roberto Ampuero. La duda que se instaló en el oficialismo es si alguno de estos colaboradores le dijo al Mandatario las consecuencias que podía tener.

“La decisión viene de arriba”, fue la única respuesta que tuvieron en el oficialismo cuando hicieron presente la inquietud al comité político del lunes 23. Para entonces, el gobierno daba por zanjado el tema y les pidió a los partidos de la coalición no insistir en las críticas por este tema.

No todos se alinearon de inmediato. Hasta el jueves 26, Evópoli insistía en presentar un proyecto de ley que regule la contratación de familiares en el aparato público, incluso de familiares del Presidente de la República.

La iniciativa generó nuevos roces al interior de la coalición.

Pero el giro más importante lo dio el propio Presidente. El miércoles 25, luego de que se formalizara el requerimiento ante la Contraloría, el Mandatario anunció que dejaba suspendido el nombramiento de su hermano a la espera de conocer el pronunciamiento del contralor sobre esta materia. La nueva decisión implicaba bajar del viaje a Argentina al hermano del Mandatario y el dejar acéfala la embajada más importante de Chile en la región por varios meses.

El principal problema -señalan en el oficialismo- es que según las declaraciones del mismo contralor, Jorge Bermúdez, la resolución de Contraloría podría tardar, incluso, seis meses, dejando a uno de los países aliados más importantes sin un embajador. Esto en medio de una de las designaciones de embajadores más lenta de los últimos tres gobiernos

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