La semana en que sindicatos, alcaldes, gobierno y clientes enfrentaron a Enel

Una revisión simple de documentos públicos da algunas luces. En 2006, la dotación de técnicos de Chilectra S.A. estaba constituida por 143 de este tipo de trabajadores. Diez años más tarde, su sucesora, bajo el nombre de Enel Distribución, estaba integrada por solo 103, una baja de 28%.

Datos como estos son los que esta semana salieron a la palestra pública, luego que el grupo eléctrico italiano Enel enfrentara en Chile una de las más grandes crisis operacionales desde que se instaló en el país a cargo de lo que antiguamente fueron las históricas Enersis, Endesa y Chilectra. Luego de la nevazón del fin de semana recién pasado, un apagón afectó a unos 311 mil clientes de la distribuidora del grupo en la capital, y -lejos de amainar- las críticas sobre la compañía recrudecieron con el paso de las horas y días, debido a la tardanza de la compañía en reponer el servicio, sumado a que además evidenció fallas en la información que entregaba a clientes, alcaldes y autoridades.

No solo no había luz, sino que las comunicaciones e internet se debilitaron a causa del corte de energía. Algunos hogares afectados quedaron sin cocina, agua y calefacción en un día con temperaturas bajo cero. Los semáforos no funcionaban, y cercos eléctricos, cámaras de seguridad y sistemas con alarmas estuvieron inoperativos. Y por si fuera poco, al menos un cliente electrodependiente murió.

Todo un cuadro que dio paso no solo al anuncio de que vendrían diversas demandas colectivas, sino que diversos actores pusieron foco en la gestión de la compañía, cuya historia reciente está marcada por una reestructuración operacional (ver recuadro), que los propios sindicatos de la firma denuncian como una de las razones de la actual crisis. Y que por cierto, el gerente general, Nicola Cotugno, se encarga de refutar (ver entrevista en página B 3).

«Cuando se pasa la línea roja, no mejora la productividad»

«Creo que ha habido un mal manejo de nuestro gerente. Creo que lo mejor que podrían hacer es admitir que no lo están haciendo bien, tienen que corregir cosas y sincerar esa situación (…) Está bien ‘acinturar’ a la compañía, pero cuando se pasa la línea roja, no mejora la productividad y llega un punto en que empieza a bajar. No hemos sido capaces de resolver el tema de los cortes de suministros en los tiempos que se espera. Es un reflejo de la precarización de estos servicios. Se saca gente y no se reemplaza. La gente está con sobrecarga», critica el presidente del sindicato 1 de Enel, Jorge Gómez.

«No puede ser que no haya respuesta en cinco días. Si hubieran advertido oportunamente que las reparaciones podían extenderse, podrían haber tomado medidas alternativas ante la severidad de la situación», cree Hugh Rudnick, profesor de la UC y director de la consultora de ingeniería y diseño Systep.

La ex secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía y gerente general de Energética, María Isabel González, considera que 200 cuadrillas -el número que la propia compañía informó que dispuso- es un número insuficiente. Y sostiene que la concesionaria no cumplió con las mantenciones de rigor para una empresa distribuidora de energía eléctrica.

«Aquí hay una obligación de calidad de servicio y de seguridad de suministro que está absolutamente definida en la ley y que deben cumplir los concesionarios», asevera, y recalca que los costos de mantención, que consideran la poda de árboles, están incluidos en la tarifa pagada por los consumidores.

El director ejecutivo de Ingenieros Electroconsultores y académico de la Universidad de Chile, Francisco Aguirre, tiene un enfoque distinto. «Las concesionarias no pueden tener gente ociosa dentro de la empresa, que trabaje una vez cada tantos años. Si tuvieran que prevenir para todas las situaciones que están fuera de la normalidad, probablemente las cuentas de la gente tendrían que ser distintas», afirma el ingeniero eléctrico.

Otros expertos plantean que un punto clave en la resolución de los cortes es qué tan automatizada y digitalizada está la red eléctrica, pues esta tecnología permite saber en forma exacta el origen de una falla, de modo que la logística de la reparación sea mucho más eficaz y rápida.

Datos de la propia compañía consignados en su última memoria 2016 muestran que la firma recién comenzó a aplicar la primera fase de un recambio de medidores hacia un sistema digital que, en palabras de la propia empresa, conectan de manera bidireccional y permanente a los clientes con la compañía.

¿En qué fase va ese recambio? Un total de 50 mil medidores en el balance 2016 -de 1,8 millones de clientes en 33 comunas que atiende-, de una tecnología que en Europa ya tiene instalada en 40 millones de hogares, principalmente en España e Italia.

Sea el primero en dejar un comentario

Denos su opinión

Tu dirección de correo no será publicada.