El “plan B” del oficialismo para enfrentar a Piñera

Tras desestimarse un acuerdo parlamentario que incluya a la DC, un grupo de diputados y dirigentes de la Nueva Mayoría iniciaron conversaciones reservadas para alcanzar un “ensamblaje” entre las diferentes listas de candidatos. El objetivo no es sólo facilitar apoyos recíprocos en la campaña de segunda vuelta, sino también mantener la mayoría en el Parlamento ante la posibilidad de perder el gobierno.

Un mensaje a través de la aplicación WhatsApp llegó el miércoles 12 a los celulares de dirigentes y diputados del Partido Radical. El texto enviado por los negociadores de la DC daba cuenta de una propuesta para conformar un pacto parlamentario y competir juntos en las elecciones de noviembre, pese a llevar dos abanderados presidenciales a primera vuelta.

La proposición, que fue recibida por los miembros de la mesa directiva del PR: Ernesto Velasco, Patricio Tombolini, Osvaldo Correa; los seis diputados radicales y el abogado y ex ministro Isidro Solís, ofrecía suscribir un subpacto a cambio de garantizar la elegibilidad de ocho a 10 candidatos radicales.

El mensaje era parte de una renovada ofensiva liderada por la DC para romper el aislamiento en el que se encuentra la colectividad de la flecha roja a casi una semana de su junta nacional, convocada para el próximo sábado 29, en la que se debe refrendar la nómina de candidatos al Parlamento y los eventuales pactos electorales.

“Ese día, la mesa directiva debe presentar algo concreto, para que sea votado por los consejeros y hasta ahora, aunque nadie se atreve a decirlo abiertamente, la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el PR, si bien no está totalmente muerta, está conectada a respiración artificial”, admiten dirigentes DC.

Por eso, en la misma medida que se acerca la fecha de la decisiva instancia, crece la preocupación entre los parlamentarios falangistas. Hasta ahora, el partido no tiene ningún éxito que mostrar tras la decisión de llevar a Carolina Goic como abanderada presidencial a primera vuelta. La senadora y timonel DC sigue sin despegar en las encuestas, su campaña no ha logrado desplegarse ni tomar vuelo y, para peor, la aventura en solitario en que se lanzó la falange tampoco les ha permitido fortalecer a sus candidatos a parlamentarios. Por el contrario, sobre la DC se cierne la amenaza de sufrir una de sus peores performances electorales de las últimas décadas. En privado, admiten que de ir solos podría ver reducida su bancada de 20 diputados a 14.

La alternativa de ir en un pacto con la IC y el MAS, los partidos más pequeños de la coalición oficialista, tampoco termina de convencer a una DC que necesita con urgencia de aliados para poder inscribir candidatos independientes.

Lejos de resignarse a esa opción, algunos parlamentarios DC, entre los que se menciona a Roberto León, Víctor Torres, Gabriel Silber y el propio vicepresidente de la falange, Matías Walker, iniciaron contactos reservados con dirigentes de los partidos que respaldan la candidatura presidencial del senador independiente por Antofagasta, Alejandro Guillier, e incluso con miembros del Partido Progresista, que lidera Marco Enríquez-Ominami, y con dirigentes de partidos y movimientos regionalistas liderados por los ex diputados Jaime Mulet, Esteban Valenzuela y Alejandra Sepúlveda para levantar un “”plan B””: un acuerdo para “ensamblar” las diferentes listas parlamentarias en las que se presentará dividido el mundo progresista, por medio de omisiones y protecciones a ciertas cartas, evitando de esa forma una competencia descarnada.

La idea no sólo cuenta con la venia de los candidatos Guillier y Goic, quienes han instado a los partidos oficialistas a alcanzar un acuerdo parlamentario que facilite el trabajo conjunto con miras a la segunda vuelta, sino que también de La Moneda. De hecho, afirman dirigentes oficialistas, la iniciativa surgió durante una reunión reservada en Palacio, que se llevó a cabo la noche del 3 de julio, un día después de las primarias legales -en las que no participó la Nueva Mayoría- y que dejaron en evidencia la capacidad de Chile Vamos de movilizar a sus adherentes. El bloque opositor de derecha obtuvo en esa jornada más de un millón 417 mil votos.

Esa noche, en dependencias del Ministerio del Interior, se reunieron los ministros del comité político: Mario Fernández (Interior), Nicolás Eyzaguirre (Presidencia) Paula Narváez (Segegob) y Rodrigo Valdés (Hacienda), además del subsecretario de Interior, Mahmud Aleuy, con un pequeño grupo de dirigentes y parlamentarios de la Nueva Mayoría para buscar la forma de destrabar la negociación parlamentaria al interior del oficialismo y buscar fórmulas para enfrentar de mejor forma el avance electoral de la derecha.

A la cita con los ministros llegaron el presidente del Senado, Andrés Zaldívar, quien ha sostenido varias conversaciones con Guillier para evitar que la DC quede aislada; el jefe de bancada de senadores DC, Jorge Pizarro; el presidente del PC, diputado Guillermo Teillier; el diputado y ex presidente del PS Osvaldo Andrade, el diputado del PR Marco Espinoza y el senador y controlador del PPD Guido Girardi.

Ninguno de los miembros de las mesas directivas de los partidos de gobierno fueron convocados al encuentro con el comité político de La Moneda -lo que, de paso, generó una nueva fisura entre las cúpulas partidistas y el gobierno-. Tampoco se invitó a los representantes de las colectividades en las negociaciones parlamentarias. Lo que se pretendía era abrir canales alternativos de interlocución.

Esa noche, el gobierno insistió en la unidad para enfrentar a Piñera. El ministro Fernández reiteró la urgencia de sellar una lista única parlamentaria del oficialismo, pese a ir divididos con dos candidatos presidenciales.

Ese escenario, le respondieron los dirigentes partidistas, está fuera de todo realismo político.

Fue, entonces, que se analizaron dos alternativas, complementarias entre sí: que alguno de los partidos que respaldan a Guillier vaya en subpacto parlamentario con la DC y lograr un acuerdo que permitiera “ensamblar” las diferentes listas parlamentarias oficialistas.

El “”plan B””, como lo denominan algunos dirigentes oficialistas, está en línea con las negociaciones que estaban en marcha para la conformación de una lista conjunta de candidatos a cores de toda la Nueva Mayoría, y con los esfuerzos que encabeza el coordinador programático de Alejandro Guillier, Osvaldo Rosales, con representantes DC para alcanzar un acuerdo mínimo de convergencia programática entre los dos comandos que permita dar continuidad al bloque oficialista y facilitar el respaldo con miras a la segunda vuelta presidencial.El 24 de junio, representantes de las campañas de Guillier y de la DC se reunieron en el hotel Plaza San Francisco para lograr un acercamiento. Allí identificaron 15 puntos de convergencia entre las dos candidaturas, entre los que figuran “darle continuidad y perfeccionar las reformas de Bachelet”. En otros puntos coincidían en un Estado plurinacional o pluricultural y la participación de privados a través de concesiones en la red pública de salud, sin embargo, no se logró un acuerdo completo.

A cambio, los partidos y el comando guillierista esperan un apoyo efectivo de los parlamentarios y de los militantes DC en la campaña de segunda vuelta, un respaldo clave para el senador independiente por Antofagasta.

En el entorno del abanderado del PR, PS, PPD, PC, MAS e IC admiten que uno de los desafíos de la campaña es capturar parte del voto blando de centro que en los últimos meses ha sido permeado por la figura de Piñera.

Con lo que no contaban, sin embargo, es que con el fin del sistema binominal la lucha por los escaños parlamentarios sería tanto o más competitiva al interior de los bloques, lo que ha hecho muy compleja la posibilidad de ensamblar las diferentes listas, para proteger el desempeño electoral de todas las colectividades.

En el PS, por ejemplo, temen sufrir una fuerte derrota en las senatoriales. Según sondeos que maneja la tienda liderada por el ex ministro Alvaro Elizalde, ni Isabel Allende en la Quinta Región, ni José Miguel Insulza en la Tercera, ni el mismo Elizalde en el Maule, han logrado asegurar el triunfo, lo que ha puesto una dificultad extra a los esfuerzos que de manera reservada están llevando adelante parlamentarios y dirigentes políticos de la Nueva Mayoría para sellar un acercamiento entre los partidos del eje progresista con la DC.
El anterior no es el único obs-táculo que han enfrentado en estos esfuerzos.

El reciente traspié del gobierno en el Congreso, que no pudo aprobar el proyecto de ley de aborto en tres causales, el que pasó a comisión mixta, desató las recriminaciones mutuas entre los partidos que respaldan a Guillier y la DC y acrecentó las diferencias en el oficialismo.

“Una de las condiciones para avanzar en un ‘”plan B”’ es lealtad con el programa de gobierno de Bachelet”, afirmó esta semana uno de los parlamentarios socialistas que han participado de las conversaciones con el eje DC.

Las tensiones de esta semana encendieron las alertas en los diputados DC, los más interesados en un acuerdo parlamentario con los demás partidos de la Nueva Mayoría, cuando falta sólo una semana para que la junta nacional refrende la plantilla de candidatos al Congreso y los pactos.

Las mesas directivas de los seis partidos guillieristas, a su vez, ya tienen en sus manos el documento elaborado por sus negociadores con el acuerdo parlamentario del bloque, el que hasta ahora excluye a la DC, y tienen previsto dar una señal pública en los próximos días.

No hay más plazo. El PPD convocó a su consejo nacional para el sábado 29, para ratificar la plantilla parlamentaria, y el PR espera hacer lo mismo el 6 de agosto.
Y todo indica que los partidos guillieristas, con la excepción de la IC y el MAS, no están disponibles a ir con la DC, pese a los reiterados llamados del candidato del eje progresista para no aislar a los falangistas.

“Guillier no sólo está preocupado de ganar la presidencial, también de dar gobernabilidad, por eso ha estado activo en evitar un aislamiento de la DC”, señala uno de los asesores del senador por Antofagasta.

“Sin la DC no ganamos en diciembre, por lo tanto, no pueden aislarla. Lo que tenemos que resolver es que los partidos no se pusieron de acuerdo en una lista parlamentaria”, señaló Guillier el 14 de julio, en medio de las conversaciones para sacar adelante un ‘”plan B”’, que evite una confrontación total entre la DC y los partidos del eje progresista.

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