El canal de unos pocos

Ricardo y Jaime son viejos amigos. Jaime lo estaba pasando mal. Le habían pillado unas boletas truchas porque Sebastián -que, por entonces, era su jefe- le pagó unos bonos por fuera. El sistema lo castigó con el destierro. Pero fue breve, porque Ricardo lo acogió en el canal que presidía y le ofreció peguita como director.

Jaime estaba contento y hasta concedió entrevistas a los medios. El gurú de la industria, el que llevó a Chilevisión al top del rating (a punta de escándalos y crónica roja), estaba de vuelta.

Pasó el tiempo. No mucho tiempo. Cambió el gobierno y ahora fue Ricardo el que perdió el puesto. Jaime tuvo mejor suerte. Unas cláusulas indemnizatorias negociadas con su amigo hacen de su contrato laboral una barrera difícil de sortear para las alicaídas finanzas del canal.

Entonces apareció Francisco, también concediendo entrevistas y pretendiendo imponer su mando en la empresa. Ingenuo. Los miembros del directorio lo miraron con ternura. Quiso enfrentarse con la administración y terminó, a meses de asumido, presentando su renuncia. “Es que así no se puede”, fue más o menos lo que nos confesó públicamente. “Lo sabías desde el primer día”, le respondió Consuelo.

A todo esto, cualquier marciano pensaría que esta lucha de poderes ocurre al interior de una empresa exitosa y de utilidades sabrosas. No en un canal venido a menos, con rostros cansados y desanimados. No en el colista del rating. No en el canal que revive viejos éxitos para intentar recuperar audiencia.

Curiosamente, el mismo canal que los contribuyentes vamos a capitalizar, pese a que hace sólo un par de años ostentaba una caja con recursos más que suficientes para sus proyectos. En lugar de ello, Jaime ocupó la plata en vil gasto corriente.

Pero como somos porfiados, los recursos frescos de la capitalización serán entregados a los mismos protagonistas de toda esta trama, sin ninguna modificación al gobierno corporativo que otorgue garantía de que las cosas podrán ir mejor.

¿Invertiría usted su dinero en una empresa como la descrita? Si la respuesta es negativa, lamento informarle que ya lo está haciendo, porque la famosa capitalización proviene de sus impuestos.

Y no resulta arriesgado anticipar que los resultados no serán óptimos. Porque Jaime perdió el toque, porque la gente ya no mira tele, porque el canal de todos es, en la práctica, el canal de unos pocos.

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