La clase política reprobó el examen de noviembre: ¿serán capaces en diciembre?

Por Ricardo Hormazábal/ Ex senador DC. Presidente ACUSA AFP AC

¿Alguien puede negar que la corrupción en las distintas esferas civiles, eclesiásticas y uniformadas influye en el distanciamiento ciudadano de los políticos? Tampoco esta lejanía es exclusiva del ámbito político, ya que la participación en los sindicatos, en las federaciones de estudiantes y en otras actividades, es pobrísima. Constatamos un malestar masivo, creciente y corrosivo. El FA logra una gran votación, pero no son votantes nuevos, son los que MEO y la DC perdieron. Los electores circulan por el mall político vitrineando, aunque los que compran son los mismos, pero en locales diferentes.

 

Dado que la mayoría de la población no le cree nada a nadie, intento probar mi afirmación del título con hechos que nos permitan sentar una base para dialogar. Partamos por los datos del Servel, entidad que cumplió una excepcional tarea el día de la elección. Con más del 99% de los votos escrutados, nos indica que de los 14.347. 288 con derecho a voto, solo sufragaron 6.699.627 votos, incluyendo 65.814 nulos y 39.791 blancos. Esto significa que 7.647.661. electores potenciales rechazaron a todos los partidos y personas postulantes, a pesar del abanico de opciones que incluía desde un admirador de Stalin hasta un pinochetista activo. Destaco que poco más de 100 mil votantes concurrieron personalmente para decirles a los políticos de todos los colores y edades que no confiaban en ellos.

Como muchos de los que sí votamos, entiendo y comparto ese tremendo malestar. Estoy convencido de que las élites chilenas en todos los ámbitos, partidos, Iglesias, uniformados, universidades, la masonería, los medios de comunicación, gremios y otros, han dejado de cumplir con su tarea, especialmente en una de sus misiones esenciales, educar a los ciudadanos, concepto que utilizo en la forma en que Mounier lo entendía, como herramienta vital para “despertar personas”, seres activos, con nacimiento, vida y desarrollo en comunidad con otros, a los cuales sirve con honestidad y en los cuales se apoya.

¿Alguien puede negar que la corrupción en las distintas esferas civiles, eclesiásticas y uniformadas influye en el distanciamiento ciudadano de los políticos? Tampoco esta lejanía es exclusiva del ámbito político, ya que la participación en los sindicatos, en las federaciones de estudiantes y en otras actividades, es pobrísima. Constatamos un malestar masivo, creciente y corrosivo.

Para la mayoría de los ciudadanos, los viejos y nuevos partidos, son la misma jeringa con distinto bitoque.

El FA logra una gran votación, pero no son votantes nuevos, son los que MEO y la DC perdieron. Los electores circulan por el mall político vitrineando, aunque los que compran son los mismos, pero en locales diferentes.

El Frente Amplio decidió darse un tiempo para deliberar. Es comprensible, son 12 entidades distintas, con facciones internas y aún sorprendidos por el gran respaldo ciudadano. A esta fecha, algunos voceros dicen que no llamarán a votar por ningún candidato. ¿Tienen derecho a tomar esa decisión? En mi opinión, sí, lo tienen. ¿Es eso bueno para el país? No, no lo es.El candidato del pinochetismo duro, como se esperaba, apoyó desde el mismo día a Piñera. Marco Enríquez-Ominami, demostrando que aprendió que la soberbia no es buena consejera, llamó la misma noche a apoyar a Guillier. Carolina Goic lo hizo al día siguiente, demostrando ser una leal perdedora. Además, restableció una tradición DC, olvidada por Ignacio Walker, presidente del partido cuando perdió Orrego en una primaria con la actual Presidenta de Chile. Ella renunció a la presidencia de la DC, asumiendo su responsabilidad política y comunicó su apoyo a Alejandro Guillier, cumpliendo así con los acuerdos de la Junta Nacional de la Democracia Cristiana, que habían ubicado a ese partido en la centroizquierda. Sin duda está afectada por el resultado y por un clima interno muy tóxico, pero no cayó en lo que busca una ínfima minoría en ese partido, pero con amplia tribuna en los medios.

¿Hay que respetar sus estructuras? Razonable. ¿No son dueños de sus electores? Verdad indubitable. ¿Son líderes por voluntad popular? Sí, así es. ¿Son dirigentes? Los dirigentes deben orientar, así lo señala la ley que aceptaron: “Son actividades propias de los partidos políticos aquellas destinadas a poner en práctica sus principios, postulados y programas”. El diccionario de la RAE nos dice que LIDERAR es “dirigir o estar a la cabeza de un grupo, de un partido político”. A su vez, DIRIGIR es “guiar, mostrando o dando las señas de un camino. Aconsejar y gobernar la conciencia de alguien. Orientar, guiar, aconsejar a quien realiza un trabajo”.

Las expectativas de los electores son que sus representantes actúen en su beneficio cada vez que puedan. Renunciar a la influencia política legítima que otorga el 20% de los votantes, es abandonar el rol de dirigentes. ¿No quieren estar en el Gobierno? Respetable y comprensible. ¿Tienen diferencias con el Programa y la coalición que apoya a Guillier? Obvio, por algo fueron separados. ¿Proponer cambios factibles y permanecer en la oposición? Es una legítima opción política. ¿Esperar a que los ciudadanos los elijan para gobernar, desperdiciar la natural influencia política que tienen ahora y permitir que gane el adversario principal? Eso es una demostración de inmadurez tremenda y demuestra falta de liderazgo. ¿Puede ser arrogancia o miedo de contaminarse? Esta conducta favorece a la derecha, “sin querer queriendo”, como decía el Chavo, personaje que, por edad, deben conocer los dirigentes de varias fuerzas del FA, pero que no es un ejemplo a seguir en política.

La falta de educación cívica destaca como la Cordillera de los Andes, sin su majestuosidad. Hay que dirigirse a los votantes del FA y los que no votaron. Conozco muchas personas que votaron alegres y confiadas por esa gran mujer, Beatriz Sánchez, y apoyaron candidatos de su coalición. Ahora veo a esos votantes más claros que muchos de sus líderes. Ellos quieren respuestas que la derecha no entregará jamás. Por ello, ¿por qué no debatir cómo se solucionan los problemas en concreto? El país ha demostrado que hay 4 temas indispensables de abordar: Pensiones, Educación, Salud y Delincuencia. ¿No bastaría partir con uno, Pensiones, para avanzar en los demás, ganar las elecciones y avanzar en las soluciones?

Pondré como ejemplo el tema de las AFP. RD tuvo dos calificadas representantes en la Comisión Bravo, Claudia Robles y Claudia Sanhueza, las que coincidieron con uno de los asesores de Guillier en el tema, Andras Uthoff, y con un DC, Hugo Cifuentes, en la denominada Propuesta B, que era un comienzo para restablecer la Seguridad Social y es un intento de abandonar el monopolio fracasado de las AFP. ¿Cómo no va a ser posible que Alejandro Guillier recoja esa propuesta que significaría un acuerdo serio, no electoralista, políticamente indispensable para millones de chilenos?

¿Hay algún dirigente o votante del FA que crea que Piñera cambiará algo del sistema de AFP?

¿Lesiona los principios democráticos concordar en una ley que reconozca a las personas el derecho a elegir entre las AFP y el Instituto de Previsión Social? Creo que es posible que hasta parlamentarios de derecha pudieran apoyar esa ley, ya que las AFP seguirían para los que las elijan y se terminan para los que no las queremos. Además, porque hoy los pensionados de AFP reciben pensiones del 25% de sus últimas remuneraciones y en el IPS obtendrían cerca del 75%.

Reconocer el derecho de las personas a optar dónde imponer para su vejez, se basa en los Tratados Internacionales, como ha reconocido el Instituto Nacional de Derechos Humanos; indicaría, además, que las élites aprenden a reconocernos y respetarnos , se cumplen los Tratados de Protección de Inversiones, el derecho de propiedad prevalece y puede incrementarse la participación ciudadana. Puros puntos al haber.

Déjense de discutir si se termina o no con las AFP. El futuro se muestra oscuro. La Tercera del fin de semana nos adelante que la mayoría de los nuevos parlamentarios no apoya el fin de estas entidades. En la Cámara de Diputados 89 contra 56 apoyarían cambios. En el Senado, 26 apoyan reformas y 11 están por defenderlas. ¿Por qué no dejamos la decisión en el soberano, el pueblo?

El candidato Alejandro Guillier es el principal protagonista en esta materia. Como con razón ha dicho un diputado electo del FA, él sabe lo que pensamos, debiera dirigir hacia eso su mensaje.

Radomiro Tomic en 1965 planteó en Berlín una preguntó a un grupo de jóvenes DC de casi todos los países entonces existentes. Como pertenezco a esa generación que, con la flecha encendida en el pecho asumió su tarea, con aciertos y errores, me atrevo hoy con humildad, pero con gran esperanza, a repetir la pregunta de ese gran líder, tanto a los que dirigen las fuerzas por el cambio como a sus electores: ¿son ustedes los que deben venir o tenemos aún que esperar a otros?

Ahora, en el siglo XXI, una gran mujer, la periodista canadiense Naomi Klein, musa de la antiglobalización, tituló uno de sus libros de la siguiente manera: Decir no no basta y difunde una frase llena de sabiduría: “La política odia el vacío. Si no se llena de esperanza, alguien lo llenará de temor”.

Pregunto con respeto a los líderes del FA y de las otras fuerzas no derechistas: ¿nos quieren como espectadores victimizados o como protagonistas en un Chile mejor?

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