CETRA: EL DÍA EN QUE SE PROBÓ QUE “TODO PUEDE SER PEOR»

Por: Carlos Cano B., Director Ejecutivo CETRA

1.Dijimos que el 4 de septiembre de 2022 determinó el fin de un ciclo de cambios. Hablamos del Ciclo de Cambios Fallido. Hoy podemos afirmar que las votaciones del siete de mayo sepultaron en forma prolongada cualquier opción reformista en el terreno constitucional pero también en eventuales avances del Programa de Gobierno. Nuestro gobernante y sus apoyos, pero también el conjunto de sectores progresistas, quedamos literalmente atrapados, como en el tobogán de Punta Arenas.

2.En el último septiembre expresamos que no se debía continuar con el proceso constituyente. Que había que detenerse y tomar aliento un par de años, esperando mejores vientos. Pero para los asesores del presidente y para él mismo, fue una tentación extrema poner la firma en la Nueva Constitución. Es lo que pasó con Lagos.

3.Este 8 de mayo, quienes conducen el Ejecutivo, pero también Macaya, sus amigos y socios, deben lamentarlo profundamente. Una mala comprensión de los datos estructurales del contexto y la impericia estratégica y táctica les y nos llevaron al desastre. También son responsables las direcciones políticas de la decena de organizaciones que dicen apoyar al gobierno y los mandos de los partidos de la derecha clásica. Con la cuenta regresiva en marcha se incrementaron los errores en la multiforme definición de los relatos y con ello el fragmentado perfil de las campañas en el oficialismo. Al mismo tiempo Chile Vamos debió actuar en dos frentes, en su papel de oposición y en su propia defensa en su flanco derecho, diluyendo así su oferta política.

4.El partido Republicano siempre ha tenido claro lo que ocurre en el país y sus propias intenciones y por ello entregó el discurso que la gente demanda. Sencillamente arrasó. Sin “fair play” alguno. Desatendió sin contemplaciones la demanda de centrar la votación en el tema constitucional y lo convirtió en un plebiscito sobre el gobierno, su programa, las propuestas históricas de la izquierda y, en realidad, sobre la existencia misma del progresismo como aporte al país.

Veamos los grandes números:

Republicanos tiene 23 consejeros, Unidad para Chile 16, Chile Vamos 11, los demás ningún representante. Se agrega el número 51 desde los pueblos originarios.

5.En la primera mirada se constata la veracidad de aquel dicho de “por qué tomar sucedáneo si se tiene café a mano”. El potente resultado del PR determina el fracaso del Partido de la Gente y nos atrevemos a indicar también que, en el futuro próximo, de todas las “fuerzas nuevas” como Demócratas o Amarillos. En tiempos de empoderamiento de extremos no hay espacio orgánico en el centro y lo político es asumido desde la derecha, y lo del centro político popular lo atrae la extrema derecha.

6.También se definió la disputa de los dos cuartos en la derecha. La “clásica” o “democrática” sufrió primero el traslape de cuadros y votantes hacia el PR y ahora se comprobó un verdadero vaciamiento de líderes y estructuras partidarias en determinadas zonas. La pregunta que ronda es si esto representa una tendencia durable o es coyuntural. Nuestra opinión se inclina por lo primero. La derecha inició su rediseño histórico. ¿Qué harán la UDI, RN y Evopolis? Consideramos que tendrá muchas dificultades para optar por un camino propio buscando el centro y las opciones de acuerdo. El tironeo del PR será fuerte e irresistible. Será el PR el que conduzca cualquier diálogo eventual con las fuerzas oficialistas. Y en esta conducta se pretenderá mostrar una fuerza que es digna de confianza para conducir a Kast a la presidencia. Esto se matizará, en el tono de probables diálogos, porque no hay razón para cambiar lo que ha resultado bien. Este 35% es duro y deberá continuar creciendo si persisten los datos actuales del contexto.

7.Respecto del oficialismo, incluyendo la marca DC, es de toda evidencia que electoralmente la presentación de las dos listas fue un error. Con una lista se habría alcanzado el derecho a veto. Habría sido un pobre resultado, pero muy útil para negociar. La presidenta del PPD no reconoce culpas y explica su opción como una mirada de largo plazo. Esa es la firme. La verdad es que esperaban mejores números, pero aún con los actuales parecieran no haberse alejado de sus pretensiones. Parece que hay datos que llevan agua a ese molino. Si se suma el 8,95% de Todo por Chile más el castigado 5,7% del PS se obtiene un guarismo comparable con los porcentajes del PC y el Frente Amplio en conjunto.

9.El 4S se emitieron válidamente 12.750.518 votos. Es decir 2.954.477 preferencias menos, un 23,17%. Recordemos que el padrón supera los 15 millones pero que esta cifra no está depurada por, entre otras cosas, el Servel no tiene autoridad para eliminar fallecidos probables, salvo contar con información formal. Por eso se encuentran “votantes” que superan nuestros récords de sobrevivencia.

Los votos nulos y blancos, por separado y juntos, están entre los más altos desde 1989. En 4S los nulos fueron 2,1% y en 1997 alcanzaron el 17%.

¿Cómo se pueden interpretar estos porcentajes de abstención y de votos nulos y blancos? Aunque las cifras son comparables con votaciones de otros países, debemos estudiarlos en el marco de nuestra propia historia electoral. Lo concreto es que indican a lo menos desinterés, desinformación y descontento. No es posible considerar las tres cifras en forma homogénea, pero al menos respecto de los nulos debe reconocerse la existencia de voces y ciertas orgánicas que llamaron expresamente a anular.

Por cierto, no estamos ante un hecho que pueda tener canalización político-orgánica, pero son un factor a considerar porque un porcentaje de al menos “los anulo” se ubican en las fuerzas progresistas.

10. En la primera lista el Frente Amplio es la fuerza principal con 12,2%, considerando sus tres partidos. Este dato estaría orientado hacia la fusión o una federación, como herramienta para afrontar próximas elecciones. El PC, alcanzó 791.533 votos, su mayor caudal y porcentaje desde 1989, ubicándose en el primer lugar de la lista. El grueso de su respaldo proviene de Santiago con 496.000 votos. Aquí concentró sus recursos. Alcanzó en total dos consejeros. El PC tuvo a su favor la polarización de la política y un discurso coherente y más firme. El PS llegó segundo, como partido, con 583.616 votos dispersos en todo el país. Obtuvo ocho consejeros, debiendo ceder dos por paridad. En las negociaciones preelectorales entregó, en la práctica, la región metropolitana, donde presentó un candidato no competitivo y no desplegó recursos. También no postuló en la Octava, donde tiene fuerza histórica, además de otras regiones. No es posible calcular si hubo sanción de su electorado por ubicarse en la lista más oficialista, cuestión que deben estar evaluando para tomar una decisión mayor en su próximo Congreso partidario en octubre de este año.

11. Al PPD, la DC y a los radicales les fue mal, confirmándose la tendencia electoral de los últimos 10 años. El senador del PC, Núñez lo dijo con claridad, no constituyen un aporte electoral, aunque todavía cuenten con senadores y diputados. Con todo, pareciera ser que resolverán continuar en su propia coalición para sostener una identidad que se diluiría en una alianza mayor conducida por otros. Buscarán que el PS esté con ellos y esto podría encontrar eco en un sector de esa organización. Si el PPD permanece en el gobierno y la DC fuera, se agregaría una complicación adicional.

12.En las fuerzas de derecha mandaran los republicanos, qué duda cabe, pero aún debe aclararse cómo ocurrirá. Los mensajes enviados por el PR alteran desde ya la agenda legislativa en que Chile Seguro estaba embarcado. ¿Se producirá alguna resistencia en un sector de la derecha para resistir la hegemonía del PR y dar señales hacia el centro? Nos parece que es muy difícil. La cercanía de las próximas elecciones conspira para ello. El PR ha indicado que la situación en el Consejo Constitucional no debe confundirse con las Municipales de 2024. Entonces el discurso duro y claro del PR no podrá ser resistido por Chile Vamos. Es una trampa. Ello les conduce a subsumirse en la irrelevancia o también perder electorado si aspiran a tener una política “autónoma”.

Cabe preguntarse si esta nueva tendencia en la derecha es durable(estructural) o coyuntural. Los análisis más finos indican que la votación de Republicanos tiene un fuerte componente de nuevos adherentes, además del trasvasije desde la derecha. Esos nuevos votantes parecieran provenir de la oleada de recién llegados al padrón electoral y a nuestro juicio podrán ser fidelizados por el PR por un tiempo más prolongado, salvo brusca alteración del contexto con iniciativas del campo progresistas que no vemos venir. Si trabajamos con los métodos del análisis histórico diríamos que el PR cabalga en una ola de larga duración.

El PDG tenderá a desaparecer, aunque en política la muerte definitiva parece no existir.

¿Y ahora, qué hacer?

El periodista Jon Lee Anderson dijo en La Segunda que Kast  ”no va con la ultraderecha de hoy”. O sea que no es lo mismo que Trump y Bolsonaro. Y agrega que Boric es el líder adecuado para esta situación compleja que vivimos como país. Alguien diría que “estamos dados”, pero es evidente que todo es más complicado.

La primera cuestión es que el gobierno y sus fuerzas de respaldo definan su estrategia frente al desafío de este tsunami. ¿Tiene libertad de acción para ello? Consideramos que hay un espacio para maniobrar, pero que es estrecho. Entre otras cosas por sus propias contradicciones internas. Suenan atemporales e irreales las defensas de la integridad del programa que han hecho algunos personeros oficialistas y también las enérgicas declaraciones de la consejera metropolitana comunista al Mercurio sobre que no tendrán “medias tintas”. La pregunta en chileno sería; ¿“con que ropa”? Resolver qué hacer con la DC tendrá efectos colaterales que amagaran la intención presidencial de una sola coalición. Luego tenemos el problema de la agenda legislativa. Pareciera ser una buena decisión armar un paquete seleccionado de propuestas legislativas y concentrarse en ello, pero de nuevo habrá que resolver cuánto se cede o si se saca al pizarrón a la oposición arriesgando ser derrotados a cambio de un hipotético rédito electoral. Nuestra opinión es que la situación de respaldos electorales está más bien cristalizada y que jugar a ganar apoyos en la población ante la evidencia de las votaciones en el parlamento de las derechas es una operación que requiere más maduración y con ello tiempos que no se tienen. Salvo que se juegue en la cancha del populismo.

A las grandes organizaciones sociales y, en particular a las sindicales, les corresponde definir estrategias inmediatas de fortalecimiento y autodefensa social. Vienen tiempos duros. Hay que respaldar las iniciativas de gobierno, pero proteger la autonomía. Se debe tener un sentido histórico, las tareas estratégicas de las organizaciones persistirán más allá de un gobierno. Por fortalecimiento también entendemos acciones que busquen beneficios directos a los asociados. Hay que tener en cuenta las posibilidades que entregan los modelos cooperativos, para servicios, viviendas y otros.

La independencia social y política debe implicar que, desde los niveles de los sindicatos nacionales, federaciones, confederaciones y por cierto la CUT, no se confunda el apoyo a propuestas legales y a políticas de gobierno con una mimetización extrema que pueda nacer de las opciones político-partidarias de dirigentes.

Esta historia continuará.